BITÁCORA DE UN NÁUFRAGO INDIGNADO



Desde una isla casi desierta, un Robinson en el océano de la globalización. Atento/conectado/indignado veo pasar el mundo nada indiferente. Una verbena, un gran guiñol, un despropósito… Mas no puedo huir del sinsentido; estoy enganchado al destino de los demasiado humanos. Estoy condenado a pensar el mundo y verterlo en palabras y lanzarlo al mar en botellas de ceros y unos.



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viernes, 14 de noviembre de 2014

IRA CIUDADANA Y TIERRA PROMETIDA

TAL COMO OS COMENTÉ, ME CUESTA AHORA EXPRESARME, POR ESO OS REMITO A LOS ARTÍCULOS DE MI QUERIDO HERNÁN RUIZ. 

ANTE EL CARIZ QUE ESTÁ TOMANDO ESTA DESCOMPOSICIÓN DEL RÉGIMEN DE LATROCINIO SISTÉMICO SUSCRIBO LO QUE AQUÍ SE DICE: 


Estamos sufriendo las siete plagas que van a dar al traste con el régimen del 78. La ira del pueblo (El País dixit) se ha encarnado en Podemos y sopla con furia, sin descanso. El temor está cambiando de bando hacia unos pocos que tienen mucho que perder. Pero el vendaval tiene que alcanzar una descomunal potencia para erradicar toda la miseria e inmundicia que se han ido acumulando en este país merced a las oligarquías vampíricas que se han ido sucediendo. Ellas dejaron pasar todos los trenes de la modernidad en su provecho, ellas montaron los sucesivos regímenes políticos, crueles unos, de apariencia democrática los menos. El último simulacro, el lampedusiano juego de la Transición: apariencia de cambio para que los que realmente mandan siguieran allí y, de paso, los verdugos y asesinos murieran en su cama mientras sus víctimas yacían sin ser llorados en las cunetas. Pacto desigual de los vencedores que dejaban participar en el convite de libertad vigilada a una izquierda que luego domesticaron, la de Felipe el giratorio, bendecido por Washington y Berlín. Así nos dejaron entrar en la EuroTierra de Promisión después de haber desmantelado la industria y la agricultura para no hacer peligrar el dominio francoalemán y convertirnos en reserva turística. Ahora Europa se ha convertido en vampira con acento teutón mientras nuestro desmantelamiento es total con la colaboración del gobierno más inepto y miserable. Y en esto llegó la profecía (15M) y finalmente la ira ciudadana.

No nos engañemos, ese huracán sanador no solo tiene que barrer la mafia políticofinanciera dominante, también arrancar las raíces de un mal muy arraigado en los comportamientos adquiridos de los españoles. Las conductas fraguadas durante la larga noche del franquismo han continuado en los nuevos próceres democráticos: autoritarismo, prepotencia, prevaricaciones, enchufismos y endogamias, lucro a partir del cargo, etc. Y eso ha afectado a muchos servidores públicos de responsabilidad inferior tanto como al tejido empresarial. Eso explica nuestra baja productividad en todos los frentes (también el científico), la endogamia de nuestros tejidos sociales, el desprecio de la excelencia, el machismo, el despilfarro, la falta de respeto a la naturaleza y a los animales, así como las pequeñas corrupciones de cada día. Es verdad que tenemos una herencia inquietante que viene de Roma y ha sido moldeada por el catolicismo indolente, pero me niego a pensar que sea determinista, que el español tenga el ADN del lazarillo de Tormes. Todo es cultura y la cultura política se conforma con leyes, educación y civismo. El vendaval regenerador tiene que acabar con esos usos y costumbres heredados de los paterfamilias, el cardenal Cisneros y las cacerías franquistas para alumbrar otros fundamentados en los comportamientos democráticos, honestos, excelentes, cívicos, solidarios, ecológicos, nada machistas ni endogámicos… Los dos aliados de ese reto son las leyes -la ley antitabaco y la de tráfico han demostrado hasta qué punto comportamientos incívicos se reconducen aquí- y la educación. Pero las leyes no podrán ser operativas sin el previo desmontaje del tinglado mafioso de compadreo entre poder económico y político, y para ello se requiere previamente desalojar a los protagonistas de la corrupción sistémica: no valen medidas cosméticas, el delincuente no puede perseguir el delito. Tampoco basta con cambiar a la cabeza visible, como ha hecho el PSOE colocando a un mascarón telegénico controlado por la “hija de un fontanero” que a su vez colocaron los presuntos fontaneros de los ERE. El tejido está infectado y requiere una regeneración total… Un cambio de régimen que tiene que protagonizar democráticamente la ciudadanía. Para eso están las urnas, que van apuntando en esa dirección... Luego, a través de un proceso constituyente, vendrán las leyes y el cumplimiento de los programas de regeneración, blindando los derechos sociales (educación y sanidad) y garantizando una participación democrática continuada y efectiva que fiscalice muy de cerca a los dirigentes con mecanismos revocatorios. Solo así, sin olvidar una reforma fiscal equitativa, España pasará de ser Corruptópolis a una democracia de alta intensidad. 

Aunque para alcanzar esa Tierra de Promisión los privilegiados tienen que ceder lo que no cedieron en la Transición y los verdugos franquistas (como Martín Villa, del PP, o el suegro de Gallardón) tienen que pagar. Entre tanto los partidarios de este latrocinio sistémico seguirán atacando con el grueso calibre del miedo, siempre en nombre de la preservación de nuestro sistema de libertades, a los que lo amenazan con “populismos, radicalismos, chavismos”… Me temo que la ciudadanía indignada no se traga estas milongas y por eso aquellos se van poniendo más nerviosos… Aunque resulte paradójico, el cambio cuenta con dos aliados importantes, Pedro Sánchez y, sobre todo, Don Tancredo Rajoy, ellos garantizan que sus partidos sigan apuntalando la “casta” y, por ello, una mayoría creciente de ciudadanos despiertos y responsables les irá abandonando con ira. La ira divina y las siete plagas auguraban en el Éxodo bíblico “una tierra donde mana leche y miel”… Decía Salvador de Madariaga que, “de todas las historias, la de España es la más triste, porque acaba mal”. A ver si podemos conjurar esa maldición.

                                                                Hernán Ruiz. Escritor




            

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿REALIDAD O FICCIÓN? A MODO DE DESPEDIDA



Me han ido brotando estos artículos desde 2010. Son, como yo, ficción para diseccionar críticamente la realidad. Hoy día eso que llaman realidad ha superado aquí a la ficción aproximándose al esperpento, que no es una grotesca estilización de la realidad española: es nuestra realidad. Nos estamos pudriendo y la “marca España” es el mayor sarcasmo del gobierno más vil de la pseudodemocracia juancarlista. Rajoy, gallego como Valle-Inclán y Franco, es un Max Estrella maquiavélico, la ficción que necesitaba el contubernio políticofinanciero para terminar de arrasar el país tras el preámbulo progrebuenrrollista de ZP. Mariano lleva a cabo, impertérrito, los mandatos de la Circe teutona que ha convertido en cerdos a los díscolos meridionales y al alicaído tigre celta. Somete a estos PIGS la Ama Merkel a una dieta de recortes sinfín y trabajo hasta los 67, mientras sus ciudadanos de primera gozan de derechos sociales y jubilación anticipada. Nuestro presidente es el porquero Eubedeo y, como él, contempla impotente cómo su piara es sumida por el agujero enorme de la crisis. Por ahí se va el sueño europeo que nos inoculó Felipe González, otro porquero que nos vendió a los intereses germanos por dos latas de aceite y un kilo de naranjas pero que, al menos, dejó un estado de bienestar (milagros de la socialdemocracia). Ahora Angelmania se ha quitado la careta, con la complicidad de sus socialdemócratas, para perpetrar un Rapto de Europa políticamente correcto; nada de panzerdivisiones ni stukas, le basta un arma letal, el euro o el arte de vender duros a diez pesetas.

Con ese beneplácito de Angela Circe, el porquero ibérico puede reinar sobre su hipotecada dehesa hasta convertirla en un yermo a mayor gloria de las vedettes del IBEX 35. Rajoy es un tirano banderas disfrazado de inane registrador de la sagrada propiedad, un aprendiz de Maquiavelo (por sus desaguisados los conoceréis…), un Zeus galaico fulminador: se escuda en sus titeristros con cartera para abrasarlos, sacrifica a sus adversarios, aparta a molestos plumillas… Pero sobre todo es maestro en el engaño (el pueblo español bien lo sabe); engañó al ilustrado tertuliano Wert para convertirle en muñeco del pimpampum de una ley que tenía su cuño, lo mismo que al listillo Gallardón haciéndole creer que, como heredero, debía congratularse con el ala derecha de la gaviota (“Alberto, a los progres ya los tienes ganados”…) y dejándole a los pies de dos caballos por desbocar, el aborto y la justicia en rebelión. Cazadores cazados, ambos están fulminados en su futuro político. Los restantes de su Gabinete son nenas y nenes más fieles que competentes, terminales de los lobbies militares, eléctricos e industriales…, matones sin pelos en la lengua (también) o mascarones de proa para cortar las olas indignadas y justificar lo injustificable (Miss Soraya Transparencia).  La derecha “preparada y buena gestora”, ahí la tenemos; otra descarada fábula entre un colectivo proclive a anegarnos con toneladas de eufemismos: derecha civilizada, centro, liberalismo, moderación, sensatez, emprendedores y PYMES, sentido común, patriotismo, externalización, marca España, mayoría silenciosa, creación de empleo, ciudadanos decentes… Lo que palpa la gente con un mínimo sentido crítico es que se destruye la clase media para alumbrar el precariado y se empuja a la generación mejor preparada de España hacia los aeropuertos. El porquero y sus gaviotas están haciendo el trabajo sucio para los señoritos de la Bolsa de Madrid y Doña Troika. Dejarán arrasada nuestra dehesa, pero qué más les da si tienen reservado un rinconcito en un Edén con portal giratorio: “Ande yo caliente”…

Esa es la realidad de la ficción de nuestra derecha. Siempre han creído que el país era su predio particular y ahora se afanan en saquearlo al máximo… Para justificarlo se valen de la mayoría de los terminales mediáticos que sueltan tinta de calamar: relatos de reformas necesarias, herencias envenenadas, izquierdas antisistema, sacrificios necesarios, transparencia y demás farfulla. Incluso sus antiguos aliados, aquellos que contribuyeron a auparles, son desterrados a la mínima disensión. Ha sido el avestruz Rajoy quien ha logrado dejar fuera de juego al águila Pedro J, algo que no pudo ni la felina inteligencia de Felipe. No es un hito muy revelador, porque la libertad de prensa había sido asesinada desde el momento en que las gaviotas anidaron en la Moncloa (secuestro de RTVE, preguntas pactadas, plasmas, maná institucional para los nuestros... ). Ramírez no es el protomártir del periodismo de investigación, sino un alquimista del Poder que ha sucumbido víctima de su propia pócima. Que se prepare Mariano, porque escarbará en el estiércol que vaya dejando y se lo irá tirando hasta su tumba. La suerte rajoyana está echada para la Historia, pero a él le trae sin cuidado porque se fumará un puro recostado en Telefónica, Sacyr o en la Ciudad del Santander.


Marca España, realidad de nuestra ficción, mísera ficción de una cotidianidad empobrecida. Esperpento: contribuyentes y PYMES pagando los vidrios rotos del bucanerismo políticofinanciero, pobreza rampante, derechos sociales y salarios en merma, evasores y beautiful people indultados, la Iglesia sacando tajada con un Papa guay, periodistas paniaguados, incompetencia generalizada, Franco en la memoria… Menos mal que nos queda Gamonal y las mareas, luminarias de una ciudadanía que planta cara y hace política de verdad. Que ellos tengan el protagonismo, yo me retiro (la radicalidad que he mostrado aquí desde el 2010 ya se ha generalizado en no pocos columnistas). Soy ficticio, podéis comprobarlo en www.plot28.com, pero mucho más real que el esperpéntico libreto de la España de hoy. Mi creador Hernán Ruiz me toma el relevo, quintacolumna para seguir flagelando las miserias hispanas reales o ficticias. Hasta nunca.



viernes, 20 de diciembre de 2013

UN PAÍS EXCEPCIONAL



Vivimos en un país excepcional; en el peor sentido de la palabra. España es una excepción entre los grandes países desarrollados europeos. Desde comienzos del siglo XIX hasta el último cuarto del XX, mientras los demás progresaban nosotros encadenábamos guerras civiles, asonadas militares, dictaduras, democracias oligárquicas y violencia sistémica. Fuimos, junto con Portugal y Grecia, los grandes sacrificados en el nuevo orden de la Guerra Fría, permitiendo aquí los vencedores la pervivencia de un régimen fascista por miedo al comunismo. Y esa pesadilla franquista duró cuarenta años. La idealizada Transición trajo la democracia, pero a través de un Rey designado por el genocida Franco (¿se imaginan a Hitler invistiendo a un monarca?) que propició un régimen donde todo cambiaba para que no cambiara nada, manteniéndose los poderes tradicionales. La Santa Transición nos hizo creer que era posible pasar sin traumas de la premodernidad franquista a la posmodernidad almodovariana. Felipe González nos vendió el sueño del Estado de bienestar permanente, de Europa como madre nutricia y Aznar el del capitalismo popular (todos seremos ricos…). Hasta que la crisis de 2008 nos bajó a tierra. Spain is diferent. Y los problemas vienen, en buena medida, de esos orígenes viciados del actual régimen: se amnistió a los genocidas fascistas (único país que ha perpetrado algo similar), se decretó el olvido de los muertos republicanos, se impuso una monarquía de dudosa legitimidad… Todo para garantizar el orden, la paz y la estabilidad que se han convertido en la coartada para el dominio de una privilegiada clase política que ejerce su poder desde los partidos dominantes. Hoy los controles democráticos están supervisados por esa casta senatorial: apenas existe división de poderes, el Congreso está narcotizado por la mayoría gobernante, el Senado es un cementerio para venerables elefantes, la transparencia es pura retórica, el Tribunal de Cuentas fiscaliza con calculado retraso para que expiren los potenciales delitos del PPOE, la fiscalía general y buena parte de la judicatura son una sucursal del gobierno, como los institutos demoscópicos, la radio y televisión públicas… Una futura ley antidemocrática blindará a los políticos del acoso del pueblo airado, como lo hacen ya los medios en un país donde el periodismo libre es marginal y abundan paniaguados, tertulianos teledirigidos, turiferarios e intoxicadores varios.

La alianza entre poder político y financiero avanza en toda Europa, pero en España es una misma cosa; de ahí las puertas giratorias por las que transitan políticos que luego son directivos de grandes empresas o viciversa. Esta obscena entente lo invade y pervierte todo, por eso el libre mercado es aquí una entelequia… Somos el único gran país europeo donde pervive una remozada versión del régimen señorial: reparto de beneficios con doble vía entre la casta política y la financiera del que los EREs andaluces y la financiación irregular del PP son los postreros episodios. Eso explica que aquí importen más las rentables (para ellos) y ruinosas (para nosotros) megainfraestructuras que conformar un tejido industrial conscientemente desmantelado. Contamos con la red de alta velocidad más extensa del mundo que conecta ciudades desindustrializadas, tenemos una pormenorizada red de endogámicas universidades sin excelencia para fabricar titulados emigrantes, disponemos de auditorios y museos de arte contemporáneo firmados por arquitectos estrella cuando no hay ya presupuesto para eventos ni mercado para el arte… Somos una excepción porque nunca hemos sido capaces de llegar a pactos para los asuntos de estado: la educación está al albur de los caprichos ideológicos del gobierno de turno, lo mismo que la política exterior o las relaciones con las comunidades autónomas. A estas alturas no tenemos claro nuestro modelo de Estado, tensado por los nacionalismos español y periféricos, ni sabemos qué patrón económico seguir, por eso improvisamos con pelotazos (Eurocasinos, la última ocurrencia) mientras se jibariza la investigación y se menosprecia la educación, únicas garantías de futuro.

La cultura también sobrevive en estado de excepción. Tras utilizarla como escaparate subvencionado más que como industria y fuente de riqueza, ahora se desmantela sin remisión en buena medida por prejuicios ideológicos (“esos rojos…”). Nuestro miope gobierno no entiende que el entertainment es una de las primeras aportaciones al PIB estadounidense o que la Comisión europea apoya este sector por ser uno de los de mayor proyección económica. También somos excepcionales, con Italia, por el protagonismo que adquiere la Iglesia en un estado supuestamente laico donde, además, el peso de la práctica católica es más bien discreto. Esta complicidad entre el gobierno y sus señoritos explica que seamos la única nación de nuestro entorno en el que avanzan las “milagrosas” privatizaciones de empresas públicas que no mejoran el servicio -el Mierdid de Botella es un ejemplo- pero sí los beneficios de las élites asociadas (los políticos facilitadores suelen acabar como dirigentes de las empresas elegidas). Si bien esta es una tendencia generalizada en el panliberalismo dominante, somos los europeos que más hemos avanzado en desigualdad; no es extraño con un sistema fiscal que descarga el peso en los trabajadores con nómina y exonera, a través de salidas camufladas, a los potentados. Tampoco es extraño, nuestra derecha es la única en Europa que alberga a la ultraderecha y la única que se identifica claramente con una rojigualda para muchos bajo sospecha (otra excepcionalidad).

No somos excepción en una mentalidad latina donde triunfa la mentira (el PP se fundamenta en ella: Prestige, 15M, programa incumplido), donde no se valora la excelencia profesional, sino la fidelidad perruna y la incompetencia con amigos. ¿Tiene salida este país con abundante talento y vitalismo creativo? Sí; que mandemos al infierno el legado de Franco –custodiado por la cruz más grande de Europa, otra excepción- y que cambie la mentalidad de los ciudadanos para mandar al infierno la otra herencia, el régimen señorial que nos carcome.


                                      Jaime Miñana.  Filósofo 


domingo, 6 de octubre de 2013

POR EL CAMBIO... DE RÉGIMEN



España está enferma. Los "bunkerizados" partidarios del régimen de la Transición no se han enterado, o no se quieren enterar, y aplican cataplasmas a un enfermo terminal. La Constitución está muerta y su máximo garante -el presidente criptopepero del Tribunal Constitucional- totalmente desautorizado. El tancredismo y el miope partidismo cortoplacista de Rajoy han llevado las instituciones al descrédito o al marasmo, que no sabemos qué es peor. El Gobierno huele a muerto, el PSOE está en la agonía, UPD danza con oportunismo la yenka e IU se ve desbordada por una creciente ola de indignación social, lo mismo que la vetusta maquinaria sindical. El plan de los partidarios de este régimen comatoso es resistir (prima preservar sus privilegios), pero la realidad se les está echando encima. El fuego ha empezado en Cataluña. El órdago de una mayoría que no se siente española, azuzada por interesados virus nacionalistas, va en serio y ahora no es presentable recurrir al Ejército como garante de la "incuestionable unidad de España". ¿No se abrió el hermético melón constitucional para satisfacer a los MerKados, con k de Merkel?, por qué no volver a hacerlo para lograr un encaje de las nacionalidades históricas (los vascos están agazapados dejando ahora a los catalanes el trabajo sucio…). Los periféricos han encontrado un sueño al que amarrarse ante el naufragio del Estado español mientras los socialistas hacen gorgoritos federalistas y el Gobierno se enroca blindando una Carta Magna que se salta a la torera en la sostenida demolición de los derechos sociales, asesinando a Montesquieu y su división de poderes, despreciando al Parlamento o haciendo continua burla del respeto y transparencia democráticos. ¿Pero quién puede creer a estos políticos de la derecha que han sostenido -presuntamente, claro- una mafia lucrativa en connivencia con los poderes económicos para saquear impunemente los recursos del Estado? ¿Pretenden convencernos con letanías goebbelsianas amplificadas desde su vasto y paniaguado imperio mediático, o pretenden narcotizarnos con leyes de transparencia buenrrollista? La patética pantomima del Presidente-plasma y sus acólitos ha llegado a tal punto que estoy seguro de que hay muchos ciudadanos con un mínimo sentido crítico, además de los catalanes, que firmarían la "independencia virtual del Gobierno de Rajoy".

Pero no solo es culpa del jefe de Ejecutivo más incapaz de la Democracia (ZP dejó el listón-tontón muy alto); el diagnóstico cancerígeno tiene más calado: el régimen de la Transición se ha quedado obsoleto, superado en todos frentes. Nació de un pacto en el que las izquierdas renunciaron a sus legítimas demandas históricas, políticas y sociales para asegurar una democracia coronada por un heredero designado por Franco que preservaría el tablero dominante de las fuerzas fácticas de siempre. Se entiende la urgencia de aquellas circunstancias especiales, pero por eso mismo los problemas de fondo se acometieron a medias para satisfacer supuestamente a todos. Y de aquellas "comprensibles" medianías estos grandes sofocos. Los parches de entonces han devenido insalvables socavones ahora… Se cerró en falso el planificado genocidio de Franco (Paul Preston dixit y la Justicia argentina nos lo recuerda ante la reiterada obstrucción de los jueces españoles), se improvisó el "café para todos" de las autonomías que hoy no contenta ni a los crecientes jacobinos, nostálgicos del “una, grande, libre”, ni a los radicalizados nacionalistas periféricos; aprovechando la corriente de consenso, y para conjurar el caos, se instauró un sistema político que  fortalecía unos partidos que han devenido casi únicos actores con poder omnímodo a través de una clase senatorial conchabada con los superpoderes económico-financieros. Ciertamente nos dieron una democracia formal, nos sumergieron en el sueño de una Europa próspera que ahora Merkel ha vendido a los mercados y nos depararon un ansiado estado de bienestar que están desmontando con alevosía... La ciudadanía más consciente no se contenta con esas apariencias, desea un profundo replanteamiento en pos de mecanismos genuinamente democráticos del siglo XXI: resortes participativos en la era online, creíble transparencia, economía del bien común (Christian Felber), control de las oligarquías y superpoderes, respeto a las identidades nacionales, sexuales, religiosas y culturales, valores ecológicos y solidarios, educación y sanidad públicas de calidad, apuesta por la innovación y la cultura, etc. Por mucho que su retórica y su propaganda remitan a inminentes paraísos de prosperidad (siempre económica, lo demás qué más da), los dos grandes partidos no apuestan por ese cambio radical, discurriendo la praxis del actual gobierno en sentido contrario. La derecha en el poder es ideológicamente rancia, españolista y autoritaria, su praxis es corrupta, benefactora de sus oligarquías, opaca, manipuladora y mentirosa; su proyecto económico es enemigo de la industria cultural, caciquista, partidario de los pelotazos especulativos y del empresariado señorial antes que del cacareado emprendimiento; es depredadora del medio ambiente, católica al viejo uso (el Papa Francisco la ha puesto en evidencia), incompetente y moralmente deslegitimada. El Gobierno se aferra a cualquier síntoma de buen augurio macroeconómico que casi siempre se corrige al mes siguiente - exportaciones, empleo y pasará con la prima de riesgo-, pero la realidad es muy tozuda: la deuda se agiganta, el paro persiste, el consumo sigue estancado, la industria continúa desmantelándose y el crédito no fluye…; hemos salvado a los podridos bancos con nuestro dinero mientras se empobrecen las clases medias y trabajadoras, la generación de jóvenes mejor preparada de la historia hace cola en los aeropuertos, la marca España no vale un chavo (pregúntenselo al COI) y nadie se atreve a emprender porque no hay flujo dinerario ni confianza. Ante este estercolero el PSOE no se visualiza como alternativa creíble para unos ciudadanos que parecen estar demasiado a la expectativa, demasiado temerosos. Solo nos queda confiar en los hados. ¿Sacarán las acuciantes circunstancias de su privilegiado búnker al putrefacto establishment de la Transición? Entretanto sigue oliendo a cadáver nada exquisito.

                                      
                                        Jaime Miñana. Filósofo          






martes, 30 de julio de 2013

UTOPÍA

                             Capitanes de abril (María de Medeiros, 2000)


     La madrugada de San Fermín me asaltó un sueño extraño. Quizá azuzado por los últimos acontecimientos de Egipto, por el derrumbe de la vida púbica española, puede que abducido por las noches de canícula… No sé si a modo de terapia, me permito compartirlo con ustedes. Era en color, con banda sonora y escenas muy vívidas. En fin, una peli que cautivó mi atención por un tiempo que no sabría definir pero que se desarrollaba en el verano del 2014. Me desperté temprano –en el sueño- y puse la radio en una emisora que en vigilia había decidido vetar: RNE-1 emitía música pop española de los ochenta y no había noticias. Intenté cambiar de dial sin éxito…; de nuevo en la radio pública  el boletín de las ocho informaba que el país estaba bajo control de un directorio militar integrado por algunos coroneles y capitanes de mediana edad (eso explicaba el remix de pop ochentero). Recurrí a Internet, a las redes sociales… y me topé con el gran apagón. En TVE, única cadena activa, aparecía en esos momentos el portavoz del directorio, sin banderas ni retrato del Rey, tras un fondo de una atinada imagen de satélite de la Península Ibérica. Era un joven coronel de semblante relajado, de convincentes habilidades comunicativas. Comentó que la Operación Dignidad se había producido in extremis para poder “recuperar el impulso ético  de un país mancillado por los políticos, la corrupción e intereses espurios….”. Pidió excusas por la momentánea suspensión de algunas garantías democráticas (obvió la palabra “constitucionales”), insistiendo en que esto era transitorio y por razones estratégicas, pero que precisamente esta excepcionalidad lo que buscaba era recuperar la genuina democracia. Nunca tuve simpatías por los militares y mucho menos por sus incursiones políticas en este país, que tradicionalmente han sido para machacar al pueblo, pero esta vez me sorprendió mi empatía con lo que transmitía ese uniformado… Se despidió con una sonrisa indicando que a mediodía habría una rueda de prensa abierta a todos los medios en el Congreso de los Diputados.

          La situación en el país del sueño se había deteriorado gravemente. La economía no remontaba, la deuda y el paro disparados pendían cual espada de Damocles en contraste con otros indicadores económicos en catalepsia. Todo eran recortes, despidos y mermas en derechos de los trabajadores sin que fluyeran los capitales para reanimar el motor productivo. Pero era mucho más preocupante la situación política, con una abierta guerra en el partido del gobierno a consecuencia de las continuas revelaciones de Bárcenas (propiciadas por la conspiración Aznar-Gallardón-Pedro J). El PSOE también había estallado en banderías tras la decisión de Rubalcaba de presentarse como candidato para “salvar la estabilidad”. Por no hablar del jaque a la Monarquía con Urdangarín en la cárcel y algunos magistrados -la judicatura, como la prensa, era mayoritariamente cipaya- cercando a su esposa y presunto cómplice. Todo ello agrandaba la indignación en la ciudadanía empezando a cuajar los discursos más radicales. Surgieron grupos abiertamente fascistas, aunque predominaban cívicas propuestas regeneradoras para acabar con el Régimen de la Transición, sinónimo ya de corrupción, desigualdad y privilegios. Pero lo que nadie se esperaba era la vuelta del terrorismo, no del etarra, sino de varios grupos que enseguida fueron tachados de “antisistema”, si bien irían ganándose la empatía ciudadana por sus acciones nunca letales contra bienes de banqueros, grandes empresarios, elite política y alto clero. El más activo fue el Frente 12 de octubre, que irrumpió celebrando el día de la Hispanidad con la voladura del chalé del Presidente de un banco. Aunque no hubo víctimas, la acción fue un shock para la clase política y financiera. Por vez primera ellos sentían “el miedo que habían socializado entre los ciudadanos con sus injustas medidas”, según rezaba el breve comunicado de los “terroristas” que pretendían luchar contra este “Estado cleptómano de cohecho”.

        Se celebró por fin la esperada rueda de prensa con el citado portavoz rodeado de un grupo de uniformados que no superaban el rango de coroneles. Tranquilos y sonrientes, anunciaron que el país recuperaría progresivamente la normalidad, que el Rey “estaba informado”, que Gobierno y Parlamento quedaban suspendidos para propiciar un proceso constituyente que garantizase reglas de juego auténticamente democráticas. Para ello se celebrarían unas elecciones en tres meses bajo un sistema proporcional justo, listas abiertas y el concurso de todas las agrupaciones políticas que cortapisas; solo se vetaría a los candidatos implicados en casos de corrupción (incluyendo el Presidente Rajoy y buena parte de la clase política). Durante dos largas horas los militares respondieron con soltura a todas las preguntas de los periodistas sin restricciones ni evasivas, poniendo sobre el tapete un programa reformista que venían defendiendo las plataformas ciudadanas avanzadas. Los “coroneles bonitos”, como se les empezó a llamar, justificaban su recurso a la fuerza para neutralizar las “maniobras de los poderes oligárquicos”. No se equivocaban, las andanadas llegaron desde la Comisión Europea, el FMI, el Banco Central Europeo… Angela Merkel salió a la palestra para “exigir” la vuelta a la normalidad democrática sumándosele otros corifeos europeos mientras Estados Unidos callaba… Se sucedieron presiones muy fuertes desde instancias económicas y del “viejo régimen”, pero paralelamente grupos de ciudadanos activos neutralizaban esa ofensiva en el ciberespacio o presencialmente, blindando lugares estratégicos para la “causa del pueblo” coordinados con los “golpistas”, quienes nunca imaginaron un escenario tan propicio. Las presiones internacionales se reavivaron tras la noticia de que en Lisboa se había perpetrado otro golpe de mano de “los nuevos capitanes de abril” en sintonía con los hermanos ibéricos. Igualmente en Atenas estalló la rebelión, esta vez sin militares, y la plaza Sintagma se desbordó exigiendo el final de la dictadura de la troika. En ese momento me desperté con una extraña sensación. Pensé que todo era un despropósito, que el Ejército no era del 15-M, que los ciudadanos se resignaban impotentes, que la impostura democrática y la corrupción seguían allí supervisadas por las oligarquías financieras… Eran las ocho, encendí el televisor y me topé con el primer encierro de los sanfermines. Todo seguía igual. O no.


         Jaime Miñana.  Filósofo  (@jaimeminana)
           

domingo, 16 de junio de 2013

SIMULACRO Y MENTIRA; MIREN ALREDEDOR


Los pensadores posmodernos nos despertaron del sueño de los grandes relatos. El marxismo, el liberalismo, el psicoanálisis, el cristianismo no eran ya ideologías capaces de explicar la complejidad del mundo, sino meros relatos. Foucault advirtió que detrás de esos relatos estaba el Poder y Baudrillard puso al descubierto sus coartadas de simulacro. Esto no es teoría, miren alrededor y comprobarán hasta qué punto el simulacro nos afecta en la vida cotidiana… El capitalismo está fundamentado en el engaño sistemático de “medias verdades” u deliberadas ocultaciones: es la inevitable estrategia para vender a toda costa. Pero, al menos, en el capitalismo clásico la mentira tenía reglas; actualmente la voracidad de los poderes financieros ha quebrado casi todas las costuras del pacto de confianza y buen hacer. Al mismo tiempo como el nivel de información de los ciudadanos se ha incrementado, merced a la educación generalizada, a Internet y a las redes sociales, al establishment político-financiero no le queda otra que agudizar y refinar sus pantallas y espejismos.

En España esta estrategia mendaz, orquestada por el gobierno de la derecha, llega a cotas esperpénticas. Quizá porque Rajoy y los suyos piensan que viven en ese país valleinclanesco de incultos ganapanes a los que se les puede manipular tomando la radiotelevisión estatal. Así pues, las órdenes provenientes de la santa alianza germana (banqueros y gobierno de Merkel), amplificadas por los organismos títeres de la Unión europea, tienen una traducción ibérica tan absurda e inconsistente que a menudo ponen a los endebles actores de Moncloa y Génova al borde del ridículo. Cualquier ciudadano mínimamente crítico e informado puede desenmascarar esas burdas maniobras de enmascaramiento y sus frecuentes eufemismos... Eso explica la desafección de la gente –incluso entre sus votantes- que también afecta al principal partido opositor, al que hace tiempo que los electores de izquierda le están dando la espalda por impostor. 

Abundemos en esa operación de desenmascaramiento desgranando este rosario de cuentecitos de nuestros líderes... Se presenta el gobierno de Rajoy como legítimo. Nada que objetar en su acceso al poder refrendado por el voto ciudadano, pero al cambiar su programa en 180º sin previa consulta está ya deslegitimado por pervertir los fundamentos de la democracia. El partido que lo apoya se presenta como popular, debiera nominarse populista; se dice al servicio de las clases medias, cuando en realidad gobierna beneficiando a una oligarquía financiera de la que reciben prebendas (el caso Gürtel/Bárcenas lo está demostrando). Se presentan como reformistas y lo único que pretenden es remendar un sistema agonizante para mantener sus privilegios y los de sus aliados económicos. Las supuestas reformas en sanidad y educación están poniendo de relieve quiénes son los verdaderos aprovechados de la almoneda más allá de las cínicas excusas “técnicas”. El Gobierno PP reforma para asegurar el futuro de los suyos y para acaparar más poder y controlar mejor. Retoca el estatuto de RTVE para manipularla a placer, manipula el Tribunal Constitucional justo cuando muchas de polémicas leyes van a llegar a ese órgano; y algo parecido ocurre con una Justicia encarecida, amordazada, donde los potentados pueden evitar la cárcel con fianzas y pirotecnia legal. En las “reformas estructurales” les basta a los Rajoy’s boys con seguir las órdenes de la troika, claramente alineadas con la megaestrategia globalizada del neoliberalismo: basta de que las clases medias y trabajadoras tengan tantos beneficios públicos, ya no es necesario porque no hay amenaza comunista en un mundo donde impera la ley del mercado y de la desigualdad. Por eso el gobierno ha reflotado a la banca con dinero público, por ello la apoya en su injusta política hipotecaria y no la obliga a hacer fluir créditos a las empresas -los ICO están quedando inutilizados-, ni siquiera a las entidades nacionalizadas (¡!). Así pues, el apoyo a emprendedores o a PYMES es otro mantra hueco de un partido que no tiene nada de liberal y mucho de señorial (al servicio de las oligarquías citadas) y conservador (del orden injusto que favorece a los de siempre). Tras el fiasco de la amnistía fiscal, donde ha mostrado su verdadera faz, el ejecutivo amaga con una reforma que, ténganlo por seguro, no equilibrará uno de los sistemas fiscales más desiguales de Europa, en el que la recaudación, baja en porcentaje, se sustenta en los pechadores con nómina y en las PYMES (las grandes tienen vías de escape “legales”). El PPreformismo saca pecho con la ley de transparencia que queda ya deslegitimada desde el momento en que las instancias fiscalizadoras las nombra el propio ejecutivo. Y el Tribunal de Cuentas ni tocarlo –seguirá empleando 5 años en auditar contabilidades cuyos potenciales delitos expiran a los 4-, tampoco tocarán el senado o los privilegios de diputaciones y demás mamandurrias, ni el oligopolio de operadores petroleros, eléctricas o industria militar. Allí no llega el reformismo. En lo que no miente el PP es en proclamarse heredero de la Transición y de la Constitución (Aznar es su cancerbero), que han deparado un régimen oligárquico, de democracia restringida y secuestrada, ahora superado por las demandas de los ciudadanos, al igual que la propia Monarquía. Entre tanto un plañidero PSOE se hunde tras haber realizado una política “socialdemócrata” no muy diferente en lo sustancial a lo aquí criticado (parece que la ciudadanía tampoco cree en sus lágrimas de cocodrilo ni creo que cuaje su interesada manita a Rajoy para salvar las ruinas). En este río revuelto Aznar se erige en Cid salvador y UPyD proclama el fin del bipartidismo trinchante y la renovación magenta liderada por una política que lleva en el sistema 30 años: ¿no querrá solo lavarle la cara para apuntalarlo y seguir allí? 

El simulacro se acrecienta a través de unos media paniguados, casi todos en manos de la derecha social y con un reducto “progre” que no cuestiona el sistema y mantiene la lógica señorial en su seno (en PRISA son abismales las diferencias salariales entre sus estrellas y staff financiero con los diezmados trabajadores). Menos mal que Wyoming y Jodi Évole siguen siendo rentables… 



                                                 Jaime Miñana, filósofo   
                                                            http://ruinasdelnaufragio.blogspot.com/     @jaimeminana


                                              



domingo, 24 de marzo de 2013

VALORES HUMANISTAS EUROPEOS PARA SUPERAR LA CRISIS


Tiempos de crisis, tiempos de cambio. Todo está en crisis porque todo está mutación: la Unión Europea, el régimen de la Transición, el Vaticano, el orden mundial, la universidad, la judicatura, la función del Ejército y de la policía, los sindicatos, los medios de comunicación, los productos culturales, los modelos de negocio, el papel de los ciudadanos, etc. Nos vamos a detener en esto último, porque aquí es donde apunta la esperanza en medio de un panorama apocalíptico, en pleno derrumbe de viejas estructuras. Las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) están revolucionando el comportamiento del homo sapiens de los albores del XXI y sus universos simbólicos. Se está promoviendo una mayor conexión rizomática en múltiples redes de los usuarios informatizados, desplegando de esta forma una inteligencia colectiva que afecta a todos los órdenes. Y también al político, como demuestran movimientos como el 15 M, las iniciativas ciudadanas en Internet y redes sociales, etc.  Internet y su expansión en las RSS permiten  así mismo la presencia de otras plataformas de información que escapan a los grandes grupos mediáticos, empeñados en dar sus versiones interesadas de la actualidad. Por decirlo de manera más gráfica, hoy día no es fundamental lo que diga El País, la Cope o Antena 3 sobre tal o cual cuestión de actualidad. Son síntomas de un despertar de la ciudadanía que aquí había estado narcotizada por los partidos políticos, convertidos en únicos órganos de canalización de las iniciativas sociopolíticas, en connivencia con los sindicatos y organizaciones empresariales. Las nuevas generaciones son en general más críticas, más independientes, más exigentes, mejor informadas, más preparadas y por eso es especialmente sangrante su situación de paro y exclusión social, todo un polvorín para el futuro.
Ante este nueva ciudadanía más interactiva y exigente las maquinarias sociales y políticas o se actualizan o quedarán obsoletas, como ya se está apreciando. De ahí los crujidos de muchas de nuestras instituciones o el desprestigio de la clase política y de otros sectores que ponen de manifiesto las sucesivas encuestas. En esta catarsis se ven involucradas también las instituciones europeas, regidas por una mediocracia al servicio de la todopoderosa Alemania y sus intereses financieros. El fiasco chipriota es una prueba más de la incompetencia de la UE, que ha traspasado un rubicón impensable hasta ahora: conculcar las garantías y derechos  básicos de sus ciudadanos. ¿Para qué sirve Europa si ya no defiende los ideales sobre los que fue fundada? Ese ideario europeo, cimentado en los derechos garantistas y en el Estado de Bienestar, está siendo arrinconado por la presión del capitalismo neoliberal, el productivismo asiático y la ramplonería del sentido práctico anglosajón. Europa ya no es el epicentro del mundo precisamente porque ha renunciado a esos ideales que movieron el mundo, aunque sea como referencia teórica o mítica. Y esta quiebra es, sin duda, la consecuencia más funesta de la crisis, porque una Europa sin su genuino impulso axiológico queda reducida a un parque temático, un recinto arqueológico con una población envejecida. A algo así nos está condenando nuestro gobierno con su empeño en no invertir en I+D+I+I, su impasibilidad ante el exilio forzado de jóvenes talentos o su insensibilidad para entender el rol destacado de la industria cultural y de las tecnologías avanzadas. En definitiva, con su empecinamiento en cerrar los ojos a los retos del futuro con el único horizonte de salvaguardar su presente: su chiringuito, los intereses de sus amigos, su partido…
A esta Europa en proceso de naufragio solo la pueden rescatar unos ciudadanos activos que promuevan un tejido social dinámico. Una ciudadanía que recobre los valores de un nuevo humanismo eficiente y en sinergia con los desafíos tecnológicos del presente. Si los europeos no nos apropiamos de ese espacio de valores, será ocupado por otras instancias con objetivos nada filantrópicos, incluso por la serpiente venenosa del fascismo o los lobos populistas con piel de cordero. En nuestra península necesitamos urgentemente acogernos a esa renovación de valores. Abandonar la avaricia de nuevos ricos, el absentismo ciudadano (no involucrarse en el tejido social), incentivar el espíritu crítico y atacar esos vicios mediterráneos que lastran nuestra eficiencia como sociedad. Me estoy refiriendo al inmovilismo –consecuencia del localismo o el nacionalismo-, pero sobre todo a la endogamia y el clientelismo, herencia romana que se impone por encima del meritoriaje, la competencia, la eficiencia y la excelencia, un cuarteto de valores fundamentales para construir una sociedad equitativa y dinámica. Aunque hay ejemplos esperanzadores en otro sentido, buena parte de nuestro tejido empresarial o de la función pública se basa en todos esos antivalores mencionados. Son la cruz de una moneda que tiene como cara el tejido familiar y los círculos amistosos, tan queridos por los mediterráneos y tan positivos en muchos aspectos. De hecho, la crisis actual sería insostenible sin esas redes “endogámicas” que permiten sobrevivir a muchos ciudadanos desahuciados de su casa o de su trabajo. Pero la dimensión negativa de ese proceder latino coarta la sana movilidad de nuestro tejido social, lastrado por esas derivas endogámicas que se superponen a una lógica estamental que ha cristalizado en regímenes señoriales y vasallajes varios. El resultado es que en nuestras instituciones no son lideradas por los mejores, sino por los mejor situados en las derivas advenedizas (listillos, arribistas, tiralevitas, turiferarios); y eso es especialmente en ámbitos formativos y propulsores como la universidad. Así pues, nuestra esclerótica sociedad expulsa a elementos valiosos y preparados… Del Vente a Alemania Pepe del desarrollismo franquista a los jóvenes emigrantes universitarios de hoy las cosas no parecen haber cambiado tanto como nos habíamos creído; lo cual demuestra que las supuestas transformaciones del régimen de la Transición han sido más epidérmicas que reales. Las fuerzas fácticas de siempre, en connivencia con la nueva clase senatorial, siguen apostando por una lógica extractiva y no por medidas que incentiven una economía productiva a medio y largo plazo. Quizá tampoco eso le interese a Alemania, quizá por eso nos encaminamos a ser esa retaguardia europea de servicios, veraneo y retiro de tercera edad. ¿Se puede dar un viraje a ese inquietante destino y a la agonía de Europa ? Depende de los ciudadanos y de los valores renovados que seamos capaces de asumir.

domingo, 17 de febrero de 2013

EL ORDEN SEÑORIAL PERVIVE ENTRE NOSOTROS



En la serie de TVE Isabel la Reina Católica es presentada como una heroína que pone orden en medio del caos suscitado por el pusilánime Enrique IV, dominado por los intereses señoriales, en los que también ella se tiene que apoyar para defender su ascenso al trono. Ese relato de “redentor del caos” se lo volvería a apropiar Juan Carlos I tras el 23-F. Efectivamente los Reyes Católicos, como el actual Borbón, pusieron algo de concierto si bien manteniendo, incluso impulsando, ese orden señorial sostenido por Carlos I -en detrimento de la Castilla democrática de los comuneros- y refrendado por Felipe II y sus sucesores. La Corona española, de hecho, se convirtió en la cancerbera del orden señorial en Europa y dominios de ultramar, donde han asumido ese paradigma corregido y aumentado. Pero no estamos ante rancia historiografía o ficción televisiva, sino ante una cuestión muy actual: ¿hasta qué punto pervive hoy esa deriva señorial en las tierras ibéricas?

Una mirada crítica a la Historia revela que ese aristocrático statu quo ha ido mutándose en una sucesión de oligarquías –terratenientes, industriales, financieras, políticas- para mantener sus esencias dominadoras. La última versión: la alianza entre los potentados financieros y los políticos, sostén del régimen continuista parido en la Transición. La sintomatología de esta “entente cordiale” es profusa: financiación de los agujeros bancarios, desahucios, amnistía fiscal para evasores de altos vuelos, indultos para delitos financieros que, por otra parte, están escasamente punidos en el código penal, etc. La estrategia dominante de estas élites siempre se ha sustentado en su capacidad extractiva; otrora eran las pechas, tasas y servidumbres para los súbditos, hogaño son los impuestos y recortes de los asalariados. Siempre lo mismo: quitárselo al pueblo para beneficio de una privilegiada minoría. El régimen constitucional de 1978 garantizaba la continuidad del dominio de las fuerzas fácticas franquistas a cambio de acelerar el proceso de expansión de la clase media iniciado en el desarrollismo, ampliando los derechos ciudadanos y sociales que conformaron un apañado Estado de Bienestar. Hoy no salen las cuentas y los que mandan (las fuerzas alineadas en la coartada neoliberal dominante) han decido que esto ya no es viable. Y han sacado el hacha disfrazando sus mandobles de sibilinos eufemismos, canalizados y amplificados por grupos mediáticos controlados, en última instancia, por los bancos. Y estos controlan a su vez a los dos partidos hegemónicos, por lo que es inviable una renovación democrática en ese hipotecado corralito del PPOE.

Los beneficiados por este nuevo régimen señorial con apariencia de democracia constitucionalista se aferran a sus privilegios, que han alcanzado más por fidelidad a siglas y círculos endogámicos que por excelencia y méritos. La estrategia es colocar a los fieles colonizando todos los ámbitos posibles; de esta manera se pagan fidelidades, vasallajes, investiduras y clientelas varias. Y luego está la rapiña económica que ha ido cubriendo unas necesidades partidarias siempre por encima de lo que marca la ley. Los casos Naseiro, Filesa y ahora Gürtel (que incluye la pantomima de Bárcenas), son negros tentáculos de una misma hidra: la financiación ilegal de los partidos. Cuando se les coge in fraganti, como ahora al “clan de los genoveses”, niegan todo, activan su artillería mediática y a sus turiferarios para esparcir tóxica tinta de calamar: lo que estáis viendo no es cierto, es un montaje, un delirio o una “sabia rectificación”. No voy a perder ni una coma más en demostrar lo que cualquier ecuánime ciudadano está observando con esta última astracanada del PP. Por algo el esperpento nuestro género nacional, remozado ahora con tramas de Los soprano. El escalpelo valleinclanesco es la mejor terapia para exhumar la podredumbre y la mentira, porque la derecha española se sustenta en una gran impostura. Nos mintieron en el 15M (está probado), nos engañaron cuando se presentaron a las recientes elecciones y siguen toreándonos: si hasta han presentado a Arturo como el paladín de los empresarios emprendedores y liberales... (¡!). Gracias a su poderosa maquinaria propagandística siempre nos convencerán de que estamos ciegos o locos…, de que la mierda es oro molido. Pero no es solo cuestión de la derecha…, la Cultura de la Transición es una gran trola. Miente el Rey (sabía lo de su yerno y no lo denunció en su momento), perjuran Bárcenas y Urdangarín, engaña el gobierno, los jueces domesticados, los políticos cómplices (los más), los periodistas mamporreros (muchos) y hasta el apuntador. Así pues sobre la gran falacia del capitalismo (el sistema se fundamenta en el engaño: si lo enseñan en los grados de publicidad…), se superpone la mendacidad/mendicidad moral de nuestro entramado político. Corrupción y mentira, que van de la mano, son sistémicas en el ruedo ibérico, cuya “arena señorial” está erosionando nuestra formalista democracia de fachada regentada por las incombustibles minorías extractivas bajo la atenta mirada del megapoder financiero-político de Berlín.

Esta degradación moral, este cotidiano esperpento, esta profunda erosión de todos los pilares de nuestra pseudodemocracia al menos sirve para que radiografiemos su miseria, cada vez más evidente y patética… Las soluciones pasan inexorablemente por un desmontaje de esta nueva versión políticamente correcta de esa constante histórica que es el orden señorial ibérico. Llevarlo a cabo es harto difícil porque los grupos dominantes se han resistido de siempre a abandonar sus privilegios, pero al menos ahora los hemos desenmascarado y estamos esbozando una salida alternativa. Antes del 2008 nadie cuestionaba el timo del régimen de la Transición y a sus beneficiarios, siendo ahora un asunto que está en el orden del día. No es poco. Entre tanto dejemos que se pudran esos cimientos al tiempo que los ciudadanos mantenemos el nivel de crítica y exigencia. ¿Recuerdan la canción L’estaca de Lluis Llach? El franquismo no queda tan lejos…


domingo, 30 de diciembre de 2012

LAS BACTERIAS DEL CAMBIO



El Gobierno de Mariano Rajoy celebra su primer cumpleaños. Puede estar muy satisfecho de su primer ejercicio, pues este Mesías ha activado con celeridad una camuflada hoja de ruta que incluso su cómplice de régimen –Rubalcaba siempre ha olido al Maligno- había ya desvelado en los debates previos a las elecciones del 20N (el "programa oculto del PP"). Con ese norte los Mariano's boys, fieles herederos de aquellos otros célebres de Chicago, han aprestado un calculado ejercicio de desmontaje del Estado de Bienestar que tanto ha costado forjar desde la Transición. Todo bajo el imperativo de lo necesario e inevitable, azuzando el espantajo de la ruina total de tomar otro camino diferente... El año del fin del mundo el gobierno "constitucionalista" del PP ha ido desgranando un apocalipsis medido e inexorable que ha cercenado de facto primordiales derechos constitucionales, como la sanidad o la educación. Al mismo tiempo, protagonizada por sus prima donnas Wert y Gallardón, se han aplicado en una contrarreforma de derechos que ha unido a casi todos los ámbitos educativos y soliviantado incluso a sectores conservadores de la judicatura...


Fiel seguidor de los dictámenes de los bancos franco-alemanes, oficiados con disciplina prusiana por Merkel, el presidente del gobierno se presenta como la única alternativa "realista" y de "sentido común" (los leitmotivs habituales de la íberoderecha cuando nada tiene que argumentar). Para ello se ha asegurado la complicidad de la mayoría de ese coro mediático entre la caverna y el "ultracentro", pasando por el el "periodismo de intoxicación", al que se ha sumado una RTVE abducida de nuevo por el poder. Cuenta el ejecutivo, además, con una coyuntura política favorable, porque, a pesar del incuestionable desgaste de la marca de la gaviota, la rosa socialdemócrata se está marchitando (no logra conectar con un electorado que ha superado su campo de juego cómplice y posibilista). Con este eje gripadísimo, la izquierda no va a lograr articular una mayoría suficiente de gobierno, a menos a corto plazo... El Gobierno, así pues, respira tras varias elecciones que ellos han leído como miope legitimación (Galicia y Cataluña) y se afanarán en el venidero 2013 por profundizar en lo que ellos llaman "reformas" pero que la mayoría siente como hachazos y contrarreformas.


Sigue pues la caballería popular su inexorable avance dejando a su paso el terreno baldío de derechos, creatividad y esperanza. Como los hunos, son implacables, impertérritos y crueles... Tienen un plan que cumplir y se aplican a ello con tenacidad. Para ello no han dudado en contradecir su programa inicial, conculcar la Constitución que dicen defender o amenazar el predominio de las clases medias, tributarias principales de unos fondos que van a parar a la banca (España es ya el país más desigual de la Europa occidental). De cara a la galería los “populares” -el sarcasmo lo llevan hasta en el título- se presentan como reformistas, liberales, "sensatos", pero sus medidas solo ponen en evidencia el seguidismo de las consignas del Deutsche Bank y un trasvase de recursos del acervo público a las oligarquías económicas próximas a sus intereses; los procesos de privatización, más o menos enmascarados, en sanidad y educación así lo están poniendo de manifiesto. En medio de este Apocalipsis (no ha hecho falta esperar a la fatídica fecha, Don Mariano lleva ejecutándolo desde que llegó a la Moncloa), ¿cuál es el horizonte de salida para los ciudadanos? Las fuerzas fácticas se frotan las manos con su habitual cinismo enmascarado de ademanes políticamente correctos, no pocos "tontos útiles" que votaron al PP se sienten defraudados al comprobar que no pone en práctica su monserga liberal (el protagonismo de las clases medias, el impulso a las PYMES, a la emprendeduría...) y la izquierda se siente desorientada, desamparada ante un enmohecido convidado de piedra ¿socialista? Pero lo que no acaban de detectar los estrategas de la calle Génova es que el cambio se ha iniciado ya; porque las mutaciones sociológicas tienen un tempo pausado y progresivo pero avanzan de manera inexorable en el tejido ciudadano. El franquismo empezó a derrumbarse cuando el español medio percibió que los turistas "suecos" vivían en sus democracias mejor que nosotros en una dictadura, cuando las españolas cambiaron el velo negro de misa por el bikini... Del mismo modo el régimen de la Transición, mayoritariamente respaldado durante décadas, ha empezado ya a cuartearse en el imaginario de los ciudadanos más concienciados. Y ese proceso es ya imparable por mucho que la clase senatorial se bunkerice para defender sus privilegios y los de sus interesados cómplices. Las demandas de una democracia real están avanzando más allá de las tiendas del 15M donde nacieron y su eclosión es cuestión de tiempo. La derecha parece gobernar para un país de los tiempos de Paco Martínez Soria: su control de RTVE es una inútil maniobra franquista, como el intento de cortocircuitar y criminalizar las manifestaciones… No se han enterado que en este país existen amplios sectores de ciudadanos más preparados e instruidos que nunca -incluso nuestra emigración es ahora selectiva-, que se informan en Internet y que no van a tragar las falacias y maniobras torticeras del poder. Empieza a haber más ciudadanos conscientes que súbditos.. Debajo del suelo quemado por Rajoy las bacterias del cambio están muy activas y están alumbrando el humus para, parafreseando a Labordeta, "una tierra que ponga libertad". 



sábado, 1 de diciembre de 2012

LOS CONSTITUCIONALISTAS INCUMPLEN LA CONSTITUCIÓN

          


El PP se ha convertido en el principal “garante” de una Constitución que aceptó a regañadientes la AP de 1978. ¿Pero realmente el Gobierno de Rajoy la asume? Repaso la Carta Magna y compruebo que, una vez más, los gobernantes –incluyo la socialdemocracia claudicante- nos están ofreciendo gato por liebre. Contrastemos sus artículos con las realidades actuales…. “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Se me ocurren incontables ejemplos de cómo en la práctica judicial los más poderosos y “protegidos” salen beneficiados… Si son condenados el Gobierno ejercerá su derecho de indulto (mossos d’esquadra acusados de tortura). Sigamos… “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”. El de ahora es injusto, poco progresivo y nada equitativo…. “El gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía”. ¿Cómo se compagina esto con las inservibles obras públicas o los carísimos eventos que nos han llevado a la ruina?

“Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”. Traducción al mundo real: casi seis millones de desempleados, salarios menguantes, contratos basura, provisionalidad laboral, abusos al amparo de la nueva Ley laboral…. “Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco deuda política de estabilidad económica. De manera especial, realizarán una política orientada al pleno empleo”. España es uno de los países donde más ha avanzado la desigualdad, aumentándose esa brecha por las medidas de este ejecutivo “constitucionalista”. Sigamos con uno de los capítulos más bochornosos, el de los desahucios regidos por una “actualísima” ley de 1909. ¿Qué dice el espíritu de la Carta de 1978?: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación “. La última parte resulta especialmente sangrante cuando, gracias a la infausta Ley del Suelo del “constitucionalista” Aznar, se empezó a inflar la burbuja inmobiliaria más disparatada de Europa.

Corolario: estamos ante una usurpación de nuestro fuero fundamental. Su espíritu garantista y social ha sido secuestrado por los intereses de una oligarquía económica en connivencia con otra “minoría extractiva” que ocupa los poderes públicos. La crisis ha puesto en evidencia esta impostura, pues es la clase media y trabajadora quien paga los excesos y desafueros de esa oligarquía económico-financiera que hace y deshace a su gusto porque también controla indirectamente las administraciones. Los mecanismos de control, las instancias fiscalizadoras del sistema constitucional han fallado: el Tribunal de Cuentas (retiro dorado para dinosaurios del PPOE), el satelizado Banco de España, el decorativo Senado o una judicatura abducida que no responde a sus fines: “Los Tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la actuación administrativa, así como el sometimiento de ésta a los fines que la justifican”.

Hasta en el régimen señorial de la Edad Media ibérica el Rey era el garante de los derechos de sus “súbditos” a través del contrato de los fueros. Nuestra Constitución monárquica propicia ahora un régimen garantista de libertades que apuntan al bienestar social de todos los ciudadanos (que no súbditos). En su espíritu está implícito que todos los poderes públicos tienen que poner los medios para que esto se lleve a cabo. La realidad del 2012 es muy distinta. La clase trabajadora ha perdido poder adquisitivo desde 1978 bajo el espíritu de la moderación salarial, el paro es abrumador, el poder de las oligarquías financieras creciente y un hecho la impunidad de los poderosos ante la justicia. La clase política ha devenido una “minoría extractiva” que, amparada en el pandominio de los grandes partidos, se encastilla en sus privilegios y aborta cualquier intento de reforma. El edificio político construido por miedo a la inestabilidad de la II República (listas cerradas, reforzamiento de las mayorías por la ley D’Hont, poder de los partidos, etc.) ha devenido un búnker dorado de la “clase senatorial”. Si esta tuviera un poco de vergüenza y fuera consecuente con el espíritu de la Constitución, implementaría los mecanismos necesarios para que ese “Matrix” de derechos se hiciera realidad. Empezarían cediendo el terreno de sus ventajismos, que ya no tienen sentido en una democracia consolidada. Y secuestrada, sí, por quienes ya hemos señalado. ¿O es que alguien se cree que Rajoy hace cumplir la Carta Magna? A la luz de lo expuesto, se demuestra que otros son sus amos; la Señora Merkel, al servicio de sus bancos que le dictan las normas para esta Europa de mercaderes. ¿Dónde han quedado los derechos ilusionantes de la Europa de los ciudadanos?... Como ha ocurrido con los de nuestra Ley de leyes, en el limbo de las buenas intenciones.

Se me ocurre una solución para “desfazer el entuerto” y el tongo rajoyano… Ya que nuestra Constitución prevé que “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”, propongo que se convoque una consulta ciudadana con una pregunta clarificadora: ¿Está usted de acuerdo con que los bancos nos gobiernen y gestionen nuestros derechos? Si sale que sí, que elaboren ellos una nueva Carta para ajustar los derechos teóricos a la realidad.


                       Jaime Miñana. Filósofo.
                                  http://ruinasdelnaufragio.blogspot.com.es