BITÁCORA DE UN NÁUFRAGO INDIGNADO



Desde una isla casi desierta, un Robinson en el océano de la globalización. Atento/conectado/indignado veo pasar el mundo nada indiferente. Una verbena, un gran guiñol, un despropósito… Mas no puedo huir del sinsentido; estoy enganchado al destino de los demasiado humanos. Estoy condenado a pensar el mundo y verterlo en palabras y lanzarlo al mar en botellas de ceros y unos.



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domingo, 16 de septiembre de 2012

CRÓNICAS DE LA MISERIA DE UNA MISERABLE CRISIS




CON LA TERAPIA DE SHOCK BROTARON LOS BOLCHEVIQUES DEL CAPITALISMO


He visto un documental y una película que creo que están más relacionados de lo que parecen… La doctrina del shock (Michael Winterbotton y Matt Whitecross, 2009), es un documental crítico sobre maniobras del “capitalismo del desastre”, según el libro que la canadiense Naomi Klein lanzó en 2007. Ferdinand el radical (Alexander Kluge, 1976), el largometraje al que aludía  al principio, narra la extrafalaria historia de un expolicía anticomunista metido a jefe de seguridad de una empresa alemana donde pone en marcha sus peculiares teorías represivas contra la clase trabajadora. Ambas obras son rabiosamente actuales pues iluminan miserias de la crisis que estamos padeciendo. Una catarsis que es consecuencia en parte del shock neoliberal que está siendo aplicado con vesania por los sectores que provocaron la gran quiebra en 2008. Según las tesis de Klein esa terapia friedmaniana  de choque, casi siempre acompañada de gran violencia, fue aplicada en el Chile de Pinochet, la Gran Bretaña tatcherista, la Rusia de Putin o las paranoias de la época de Bush Jr. Siempre con el mismo resultado: pagan los pobres, ganan los ricos. Ahora le ha tocado el turno a la sociedad de bienestar de los países periféricos de Europa… En ese contexto de recortes y desmontaje de las conquistas sociales dictaminado por los bancos franco-alemanes (y sus cómplices euroburócratas) florecen los Ferninands de la película de Kluge. Quizá no tan radicales, pero sí tan miserables. Abundan los colaboracionistas, los esquiroles, los cómplices de los abusos, los trepas, los partidarios de la ley del silencio… Para defender mi culo, mi puesto de trabajo, mi hipoteca, el pan de mis hijos, el sunsumcorda renuncio a mi dignidad y a mi capacidad crítica. Sin llegar a ser tan radicales, estos acobardados humanos se han convertido, como Ferdinand, en “bolcheviques del capitalismo”. La terapia choque parece que está dando resultado y uno tiene la impresión que acabará rodeado de vainas, como en esa inquietante película de la Guerra Fría (otra era del shock): La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956).



sábado, 8 de septiembre de 2012

REBELDES CON CAUSA


                                    
No estamos solo en una crisis. Esto es el colapso de un modelo, el que se forjó durante la Transición española y que destiló lo que se viene llamando la CT (Cultura de la Transición). Todo se articuló en torno a la palabra consenso y eso también era válido para una economía (consensonimic la denomina Isidro López) cuyos resultados están ahí: el desmantelamiento del tejido productivo español de antes de 1978, la precariedad del mercado de trabajo y la avalancha de capitales foráneos a través de los mercados financieros e inmobiliarios. Los datos están ahí: ¿se acuerdan de Orbea, BH, Barreiros, Montesa, Revilla, Gullón…, de nuestra minería, de la agricultura floreciente?, unido a que el poder adquisitivo de los trabajadores españoles no ha hecho sino descender desde entonces  en un “país de servicios” donde la baza inmobiliaria ha sido dominante. El otro factor determinante ha sido la inmersión en el espacio económico europeo (nótese que digo económico), que nos exigió una serie de sacrificios que iban precisamente en la línea de las medidas que acabamos de enumerar. Es decir, en sintonía con el credo neoliberal dominante, sobre todo a partir de los años ochenta. Así pues los relatos del consenso, de la Monarquía salvadora (tras el oscuro 23-F), de la Europa redentora se consolidaron como dominantes y fueron asumidos principalmente por los dos grandes partidos nacionales que quedaron tras la inmolación de Suárez (ese franquista que se tomó tan en serio la democracia que hubo un momento que resultaba molesto…) y sus marcas políticas. La clase media española, ilusionada con el sueño de pertenecer al privilegiado club europeo, interiorizó estos relatos. De esta manera la nueva Restauración borbónica se fue configurando, con apoyo mayoritario en las urnas, a través de un sistema de partidos que se iban repartiendo puestos, “sinecuras y canonjías” dispensados por las respectivas direcciones orgánicas. Hasta tal punto que el PPOE ha sido valedor de una “clase senatorial” cuyos privilegios contrastaban con las precarias condiciones de la mayoría de los trabajadores españoles.
En esto llegó el crack del 2008, reconocido tardíamente por el ingenuo gobierno de Zapatero hasta que lo despertó el primer golpe de mano de Bruselas en mayo de 2010, al que siguieron los primeros recortes, el batacazo del PSOE y la entronización de Mariano Rajoy. El resto es bien conocido: el nuevo Presidente dice que gobierna y Bruselas, perdón Berlín, le indica qué tiene que hacer… Por muchas escenificaciones y repartos de papeles que se desplieguen, como ha ocurrido esta semana entre Angela Merkel (respaldando las duras medidas de Rajoy en el propio Madrid) y Mario Draghi (exigiendo que pidamos el rescate), el guion está bien claro y se dicta desde los bancos alemanes alineados con el Bundesbank. Lo demás son comparsas, muy especialmente Van Rompuy, Durao Barroso y demás euroburócratas. Hollande, el supuesto contrapunto, está amordazado por sus propios bancos, también acreedores de los países periféricos. Así pues, la Europa benefactora, la madre de todos nuestros progresos, es en realidad una madrastra con cetro de banco franco-alemán, que son quienes realmente marcan la pauta a la emperatriz Merkel y a su fiel escudero Mario Draghi. La principal potencia europea ha conseguido por fin dominar el Viejo Continente (“Deutschland, Deutschland über alles”/ “Alemania sobre todas las cosas, reza su himno”), esta vez sin recurrir a la fuerza, una opción que le salió bastante mal en anteriores intentos expansionistas. Entre tanto los gobiernos de las colonias periféricas se empeñan en meternos a todos en cintura con un desmantelamiento, cada vez menos disimulado, del Estado de Bienestar a través de unos recortes que, según el relato oficial, vienen para salvar el Welfare State: la cuadratura del círculo. Los relatos dominantes están alcanzando un nivel de sinsentido desopilante, aireando promesas de sacrificios necesarios, imperativos ineludibles, sentidos del deber y toda esa parafernalia pseudopatriótica que cuenta con el contexto favorable de una oposición cómplice, desnortada y sin alternativa, una buena parte de la ciudadanía atemorizada y unos medios de comunicación mayoritariamente colaboracionistas, mucho más tras la reconversión de RTVE en un aparato de propaganda al servicio del gobierno.
No basta tener un colmillo crítico muy retorcido para comprobar que estamos a las órdenes del Sacro Imperio Germánico, que esta vez ha adoptado el credo neoliberal vigilado por los superpoderes financieros y canalizado por Su Santidad el euro. Ante los destellos de la moneda germana –no es errata- tenemos que someternos mientras nos vamos dejando mucho más que los pelos por las cada vez más estrechas gateras por donde nos hacen entrar a los gatos-cerdos  periféricos. “Todo por Europa”. Pero esto no es nuevo, se remonta a los tiempos de la Transición –y volvemos al comienzo de nuestro artículo-, cuando España decidió optar por ese camino europeísta con total unanimidad. Tras las negociaciones y final incorporación a la CEE empezó nuestra pérdida de soberanía real, el sometimiento al único camino del Gran Mercado paneuropeo que se estaba diseñando (lo de la retórica europeísta era eso, retórica). Una agricultura competitiva no interesaba a Francia (nos dejarían los cítricos y los cultivos de primor), una industria fuerte tampoco a Alemania, pero España era un mercado muy atractivo para colocar manufacturas y para invertir en turismo, servicios y vías de comunicación con capitales centroeuropeos. De esta manera, sobre todo a partir de los noventa, fluyeron los eurofondos y capitales foráneos, nos llenamos de infraestructuras, se fue inflando la burbuja inmobiliaria, alimentada por capitales provenientes sectores que se iban desmantelando: los agricultores querían tener su piso en Teruel o Soria, los mineros prejubilados también invirtieron en su porción de ladrillo, como muchos asalariados que conformaron esa “sociedad de propietarios”… España no producía casi nada, pero tenía buenos servicios, magníficas carreteras (ya se podía venir cómodamente desde Hamburgo a Marbella) y muchas casas, también para los jubilados del norte. ¿Quién se benefició de ello? Capitales y centros financieros centroeuropeos y los avispados de aquí, además de una clase política autóctona que tuvo su parte alícuota. Ahora, en plena crisis dramática, se echa la culpa a esa casta que no supo ver el descalabro, que no supo fomentar el tejido productivo, el I+D+I+I, etc. Pero, aun asumiendo su indudable miopía, una inquietante pregunta sale al paso: ¿les dejaron a nuestros políticos hacer algo distinto quienes realmente nos pilotan desde el corazón de la Europa rica? Y siguen las preguntas: ¿nos dejarán salir de ese vicioso círculo de recortes-amortización de deuda-hachazos-más pagos con intereses…? Me temo que solamente si ven peligrar el euro (goza de buena salud, no lo duden) o los beneficios de la industria exportadora del Sacro Imperio Germánico. Así pues, una crisis que puso en evidencia los excesos del capitalismo financiero internacional acaba reforzando el sistema, pues  se toma como la excusa oportuna para desmontar el Estado de bienestar, ese tesoro europeo que nos impide ser competitivos con Estados Unidos, China, Rusia y los emergentes… A eso hay que añadir la peculiaridad española: una derecha de matriz autoritaria que aprovecha el río revuelto para iniciar una contrarreforma que merma los derechos ciudadanos.
Volvamos a los inicios de esta historia épica, porque estas y otras circunstancias ponen sobre el tapete el agotamiento del “sagrado consenso” de la Transición. Los mitos allí generados han ido cayendo: la Eurotierra Prometida, el imperativo del pacto y de la moderación salarial, la monarquía salvífica (con Príncipes corruptos y elefantes abatidos), las elites culturales, la SGAE, el sistema autonómico… Este último frente va a constituir una de las grietas más dramáticas cuando Cataluña y el País Vasco promuevan una muy probable escisión de una nación cuya unidad está garantizada por el Ejército, según la Constitución.  Así pues, en todos los frentes se resquebraja aquel edificio encantado que se cimentó en las ruinas del franquismo y que se presentaba como modélico. Y resulta que ese país ejemplar para nuestros vecinos ricos se ha convertido, por arte de birle birloque, en un un villano moroso… En esta lamentable situación la disyuntiva es inapelable: aceptar estoicamente las euromentiras amplificadas por el gobierno español o rebelarse. Pues en este juego hay unos perdedores (los trabajadores y pequeños empresarios) y unos beneficiarios que ya conocen. Ante las turbulencias, los defensores del injusto sistema se están blindando y están volviéndose agresivos (síntoma inequívoco de decadencia); quienes no quieren participar de esa farsa cada vez más son vistos como disidentes, antipatriotas. Una situación que tiene muchos paralelismos con los últimos años del franquismo… Y ya saben cómo acabaron los resistentes del búnker, solo que mientras se desmoronan aplicarán ese viejo lema militar de “morir matando”.

       Jaime Miñana.  Filósofo  (@jaimeminana)   


jueves, 6 de septiembre de 2012

DEUTSCHLAND, DEUTSCHLAND ÜBER ALLES!!!

CON MOTIVO DE LAVISITA A LA COLONIA HISPÁNICA DE LA EMPERATRIZ DEL SACRO IMPERIO GERMÁNICO DEL EURO




El Himno de la alegría de Beethoven ha sido sustituido como leitmotiv musical de Europa, por el Deutschlandlied, el himno alemán. La letra "Deutschland, Deutschland über alles!" ("Alemania sobre todas las cosas") se ha impuesto sobre las zarandajas idealistas del célebre compositor romántico. Haydn, aunque era austriaco, representa mejor con su ponderado clasicismo el espíritu de la Nueva Germania. Europa hoy día solo puede ser vista desde la triunfante puerta de Brandeburgo; es más, la princesa de Tiro no fue secuestrada por Zeus convertido en toro, sino por la diosa de la Victoria que guía la cuádriga de la puerta berlinesa. Las tierras entre el Rhin y el Elba han tenido vocación de dominar Europa desde el Sacro Imperio Germánico medieval y lo lograron en los albores de la Edad Moderna a través de sus banqueros, quienes hicieron caja con las quijotadas hispánicas por el Nuevo y Viejo Mundo. Luego vino el Imperio Austro-Hungaro (el alemán era lengua dominante), el impulso prusiano, la unificacion y los dos graves errores bélicos mundializados. La vía militar fue catastrófica, así que el nuevo dominio de la Niké germana se opera ahora desde las finanzas y la industria exportadora. Esto es como el Imperio Romano pero al revés. Mandan hogaño los otrora bárbaros y los esclavos son los habitantes de las riberas del Mare Nostrum. Paradojas de la Historia...

Ya no son necesarias legiones, basta con esa píldora de amordazamiento masivo llamada euro -en realidad un marco con doce estrellas- y toda esa retórica economicista que garantiza que recortando nuestro Estado de Bienestar vamos a encontrar el bienestar futuro. El Sacro Imperio del Euro ha aprendido bien la lección cristiana: hay que sudar sangre para entrar en el Paraíso... Y es que los luteranos del norte lo tienen claro: los mediterráneos nos merecemos esta penitencia después de tanto pecado...; que a quién se le ocurre caer en la tentación que sus bancos nos han tendido en forma de préstamos fáciles y bombeo inagotable de dinero... Con lo que ha hecho la madre Germania por nosotros e incluso algunos malpensados empiezan a creer que todo eso formaba parte de una hoja de ruta bien definida cuyo objetivo es esclavizar por décadas a los manirrotos meridionales con las argollas del Deutsche Bank (metonimia de todos los bancos germanos). Calumnias y habladurías, porque hay que agradecer que desde esos centros berlineses de poder respeten la democracia y los gobiernos electos de las colonias periféricas; suficientemente controladas, eso sí, porque se van a ejecutar siempre los programas y medidas que dictaminen los sabios financieros de la metrópoli. No sea que Italia y España recaigan en sus vicios latinos...

martes, 14 de agosto de 2012

EL DISPOSITIVO REPPRESIVO DEL GOBIERNO




La derecha española se ha quitado la careta para mostrar su faz autoritaria con este Gobierno. Las circunstancias excepcionales lo exigen, esa es la coartada, aunque se sienten cómodos en esta dinámica, lo portan en el ADN. Rajoy y sus PPmariachis están montando un dispositivo represivo en previsión de algaradas populares, ante posibles fisuras en el corsé del orden público, cada vez más apretado. No pueden permitirse que la "paz social" se les escape de las manos, daríamos mala imagen ante los mercados y la prensa internacional.

Durante décadas la CT (Cultura de la Transición) se ha encargado de narcotizar con sus relatos de consenso la adrenalina ciudadana, pero ahora suenan las cornetas del descontento y la rebeión. Hay que estar preparados. Por eso blindan a la Policía frente a las "injurias" ciudadanas, también penalizan la convocatoria de concentraciones y manifestaciones no legalizadas y hasta las campañas de protesta. El episodio de asociación de consumidores FAQUA, amenazada por la Secretaria de Estado de Sanidad y Consumo con eliminarla del registro de asociaciones si no cesaba en sus críticas a los recortes sanitarios, es propio de un gobierno dictatorial. Como lo es el retorno al estatus manipulable de TVE, solo entendible en el marco de resortes inquisitoriales azuzados por el miedo a los ciudadanos. Un gobierno que se proteja de aquellos a quienes tiene que proteger y servir, un régimen que blinde la principal cámara de representación con vallas y robocops ha perdido la legitimidad. El lema 15M de "no nos representan" no podía hacerse más gráfico".

El tinglado político de la Transición, con los privilegios de la clase senatorial sustentados en el bipartidismo PPOE, está tocando fondo. Lo que en principio se justificó como una "no ruptura traumática" con el franquismo se está desvelando cada vez más como un continuismo que no se detiene ahora ante las medidas autoritarias. Se está gestando un grupo cada vez más nutrido de gente joven activa que pervive en cierta clandestinidad (la emigración forzada por la falta de espectativas agudiza esa sensación de exilio), como en su momento ocurrió con los que lucharon contra el franquismo y tomaron el poder en la Transición. Los paralelismos con ese momento histórico no se detienen ahí... A medio plazo la vanguardia del 15M tomará el poder, luego vendrán los arribistas y empezará el inexorable ciclo de asentamiento, corrupción y decadencia. Pero ahora, como lo fue durante la agonía del franquismo, es necesario el recambio. El agua estancada de la Restauración borbónica está pútrida y amenaza con ahogar al país...

La gente está muy harta, muy cabreada. Me ha sorprendido oír en varias conversaciones informales de amigos (no le daré a Rajoy el gusto de darle los nombres y apellidos para que inicie sus trámites represivos) que se alegrarían de que surgiera algún grupo terrorista que hiciera sentir miedo a banqueros, privilegiados y políticos. Cuando el imaginario discurre por esos derroteros se evidencia que el cuento de hadas de la CT se está desvaneciendo, al menos en la gente más consciente y pensante, que es la que termina por activar a esas masas tan temidas por el Gobierno. De momento las masas están atenazadas por el miedo al presente y al futuro, pero la necesidad y la desesperación pueden espolearlo; entonces las consecuencias serían imprevisibles...

domingo, 29 de julio de 2012

EL AVISO HELENO



Estoy de paso por España. La encuentro en estado catatónico, pero al menos la gente está cabreada y le empieza a pasar factura a los verdaderos culpables (El PPOE, según la encuesta estival de El País, está en caída libre). Es un aviso a navegantes, pero hay más, pues veo la noche de ayer sábado en En Portada (¿cuánto le queda al programa y a la 2?) el documental Sintagma, crisis y catarsis (http://www.rtve.es/noticias/20111103/sintagma-portada-pone-rostro-crisis-griega/473021.shtml). Atinado guion de Yolanda Sobero, producido por Ana Pastor, otra víctima propiciatoria de la nueva PPTVE franquista. El protagonista es el novelista Petros Márkaris, que ha encontrado en la serie negra un instrumento efectivo para escarbar en la miseria a la que los políticos griegos y los acreedores franco-alemanes han condenado a la cuna de la democracia. ¿Dónde está esa conciencia crítica en la literatura española? Márkaris apunta hacia la clase política como dilapidadora de los generosos fondos que venían de Bruselas... Ellos lo han gastado de manera irracional y provechosa, sin aprovechar la ocasión para confeccionar un tejido productivo acorde con los económicos y financieros contemporáneos. De acuerdo con la primera parte acusatoria, pero yo me pregunto, ¿realmente el eje Berlín-París hubiera dejado que Grecia fuese poco más que un mercado para colocar sus productos y un solar para poner en juego las especulaciones de sus bancos? ¿Tiene otro destino diferente el grupo de los PIGS? Me temo que no, que eso ya lo han diseñado más allá de las declaraciones pomposas y demás retórica europeísta. En lo que respecta a España queda bastante bien explicado en el capítulo "Consensonomics: la ideología económica en la CT", dentro del revelador libro CT o la Cultura de la Transición.

Sorprende también que ese documental, filmado hace meses hable de un país en descomposición total, de unos síntomas que ya están presentes en España. Cambiamos el alfabeto heleno por el latino, la plaza Sintagma por Sol y casi todos los planos podrían atribuirse al solar ibérico, ya tan desolado como el de los vecinos de oriente. ¿Esto también forma parte de ese guión preestablecido elaborado por los poderosos del Norte? Documentales de carga ideológica tan moderada los emiten ahora a hurtadillas caniculares; en breve los prohibirán en el nuevo orden policial, antiabortista iluminado por ese “muera la inteligencia” tan del gusto de la secular caverna ibérica. Me voy a la isla.

sábado, 14 de julio de 2012

MENTIRAS ARRIESGADAS

     

La crisis que nos carcome ha deparado múltiples análisis, sobre todo de esa ciencia inexacta, tan dependiente de los presupuestos ideológicos, que llamamos economía. También los sociólogos, psicólogos y politólogos han metido el escalpelo en este cadáver nada exquisito en que se está convirtiendo Europa. El fenómeno es de tal magnitud que exige otras hermenéuticas que apuntan hacia lo axiológico, porque también estamos en una crisis de valores. En un mundo que ha laminado las humanidades, donde parece que rigen en exclusiva las disciplinas mensurables, esto puede sonar a metafísica, pero la antropología ha demostrado que el ser humano acompaña sus distintas culturas de un sistema de valores determinado y acompasado al devenir histórico. Así pues, no estaría de más recurrir a esta perspectiva etológica para arrojar algo de luz en este túnel que atravesamos y que es especialmente oscuro es España, nuestro campo de estudio.
El franquismo se sustentó en un edificio axiológico de descomunal hipocresía. España como “faro de occidente”, reino de la “paz y prosperidad”, ejemplo de “civilización cristiana”, “democracia orgánica”, etc. La mendaz ideología nacional católica (en las antípodas de los genuinos valores evangélicos) arropó el dominio de las oligarquías económicas, militares y eclesiásticas,  al tiempo que impregnaba todo el tejido económico, sociológico y cultural de un país amordazado. Las cajas de ahorro -no en vano llamadas “montes de piedad”- eran un ejemplo de esta manera de operar “por el Imperio hacia Dios” que justificaba con falso pietismo las operaciones financieras de la casta privilegiada. Conforme avanzó el desarrollismo de los sesenta, la expansiva clase media fue forjando un sistema de valores paralelo basado en el esfuerzo personal y familiar que garantizó cierto éxito económico hasta la democracia.
La “cultura de la Transición” deparó un reposicionamiento de las oligarquías, que adquirieron los hábitos (más en el sentido de vestuario que de costumbre) democráticos y la emergencia de una nueva clase política en la que también se fue posicionando la izquierda socialdemócrata. Los españoles se lanzaron a una carrera en la reclamación de derechos, entendible tras tantos años de represión fascista. Nuestro régimen de libertades respondió a ese lícito impulso, pero también estaba impregnando el tejido social una tendencia a que esos derechos fueran patrimoniales, vitalicios y no siempre acompañados de deberes. Tanto habíamos sufrido en la dictadura que los profesores no numerarios serían automáticamente profesores titulares, los contratados públicos funcionarios y así en una cadena de reivindicaciones que convirtieron nuestra administración en una maquinaria a la larga inviable. También en el tejido laboral predominaron estos planteamientos reivindicativos, justificados sin duda, pero sin contrapesarlos con otros mecanismos que incentivaran la productividad. Así mismo con el avance del “capitalismo en democracia” fue arraigando en una España que no había realizado la “revolución protestante” una cultura materialista en la que el dinero era lo más importante. La ética del esfuerzo que habían asumido las clases medias durante el desarrollismo fue virando hacia el oportunismo del pelotazo, obscenamente exhibido por la élite financiera (el mito de Mario Conde) y jaleado por los mass media. En el español de a pie fue arraigando la idea de que lo más importante era colocarse, más que demostrar capacidad, operatividad y excelencia. Los partidos políticos y las organizaciones sindicales contribuyeron enormemente a ello convirtiéndose en agencias de colocación. De manera sostenida y pertinaz los dos grandes partidos políticos principalmente, en connivencia con las organizaciones sindicales y patronales, fueron acaparando esferas del tejido productivo y social para colocar a sus peones en empresas públicas y semipúblicas, televisiones, cajas de ahorro, etc. Así se ha ido orquestando la gran mentira de la “cultura de la Transición” (en eso ha habido continuidad con el franquismo): la apropiación de las parcelas públicas por la clase senatorial en nombre del legítimo ejercicio democrático. El cortijo financiero de las cajas de ahorro ha sido el primer embuste en desbaratarse de esta enorme estafa. Lo estamos pagando todos los ciudadanos mientras los responsables quedan impunes por la complicidad del PPOE, ese monstruo bicéfalo que es el principal beneficiado y que reparte las migajas entre otros partidos, sindicatos y patronal. ¿Cuánto tardarán en caer los otros chiringuitos? Me temo que eso está en manos de unos ciudadanos indignados, hartos pero también atenazados por un miedo que la clase política está interesada en socializar. La casta senatorial mantendrá su privilegiada situación con la amenaza de “nosotros o el caos”… Los votantes tenemos la responsabilidad de terminar con ese chantaje, que parece resultar efectivo (ahí está el caso griego).
Resulta curioso comprobar que mientras la crisis ha empezado a horadar el Estado de Bienestar y, en consecuencia, a desmontar esa mentalidad garantista que había adormecido un poco al ciudadano medio ibérico, nuestra “clase senatorial” no se mueve ni un milímetro de sus posiciones de privilegio patrimonial. Los tremendos sacrificios que están asumiendo las clases trabajadoras apenas les afectan. Mientras los ciudadanos asumimos a la fuerza una nueva ética de la supervivencia (mucho más los miles de jóvenes obligados a emigrar), los políticos y sus paniaguados refrendan su supervivencia en el limbo ventajista. La derecha desgobernante, que nunca ha tenido otra moral que la de aprovecharse del poder en todos sus recovecos, está recurriendo a las mentiras más escandalosas para justificar lo injustificable. Su nivel ético ha sido y es deplorable (ya lo demostraron en la crisis del 15M, lo confirma el “¡que se jodan!” de la niña Fabra). A su vez los socialistas están hipotecados por su arraigo en el referido régimen de privilegios, por lo que no tienen autoridad moral para presentar una alternativa creíble. Unos y otros saben que las decisiones ahora se toman en Berlín o en Bruselas y todos sus esfuerzos se encaminan a mantener su estatus. Ante este chantaje se impone un rearme moral de la ciudadanía que obligue a los causantes de los desfalcos financieros o de otro tipo a asumir sus responsabilidades (por la vía judicial, pero también política), que acabe con los privilegios de esta casta senatorial y el uso filibustero que hace de las instituciones… Ellos han demostrado que no quieren cambiar su ética ventajista, por lo que tendremos que ser nosotros quienes les obliguemos. Correremos el riesgo de que nos llamen antisistema, pero ante un sistema podrido e injusto, nacido de un secuestro interesado de los estamentos democráticos, ¿no es un rasgo de decencia declararse “antisistema”?

          JAIME MIÑANA. FILÓSOFO    http://ruinasdelnaufragio.blogspot.com/  @jaimeminana



viernes, 13 de julio de 2012

LA NIÑA FABRA

A la niña Fabra le molesta que la chusma que no ha logrado adaptarse a la jungla social que sueñan los neoliberales perciba el subsidio de desempleo. Los parados son seres débiles que, como bien estableció el bueno de Spengler, no les queda otra que ser pasto de los depredadores. Qué vamos a hacer, la naturaleza es así de cruel y la sociedad debe imitar a la naturaleza creada por Dios. La niña Fabra creció fuerte gracias al “buen hacer” de su insigne padre, imputado en no sé cuántas causas en las que ha salido casi indemne en un país donde los jueces son una casta al servicio de los poderosos. Estudió derecho, que es como un manual de instrucciones para medrar en la jungla; no demostró especiales capacidades ni jurídicas ni intelectuales, pero enseguida encontró cobijo en la maquinaria política del PP y aledaños (Telefónica). No necesitó demostrar su valía, preparación y excelencia, el partido y sus satélites estaban allí para abrirle paso en la jungla como senadora o diputada. Además, formó sociedad matrimonial con José Güemes, el encargado por Esperanza Aguirre de desmontar el sistema de salud público madrileño. Por eso la niña Fabra ha sido la portavoz improvisada que nos ha hecho el favor de traducir al román paladino el farragoso dialecto tecnocrático con el que pretendía enredarnos Rajoy. Ese “¡Que se jodan!” es la quintaesencia destilada, sin los eufemismos habituales, del pensamiento spengleriano de la derecha española, que está perdiendo incluso esa hipócrita pátina caritativa que le deparaba su proclamado catolicismo (la Iglesia no condena estas minucias de sus parroquianos, tan entretenida como está con los gays y la relajación moral en Occidente). Por eso, en el fondo, le tenemos que estar agradecidos a esta niña Fabra que declara a Hacienda 9.375,59 euros con dos préstamos hipotecarios que alcanzan los 1.700.000 euros, que cobra dietas de desplazamientos provinciales cuando reside en Pozuelo de Alarcón, etc. Esta noche, impactado por su “heroica sinceridad”, he soñado que ella subía como una Maria Antonieta levantina al cadalso ubicado en el centro de la Plaza de la Concordia esperando que la afilada cuchilla de la justicia cayera sobre su cabeza castaña mientras ese populacho que tanto desprecia (había muchos desempleados) gritaba “¡Que te jodas!”. Pero no estamos en Messidor sino en julio ni esto es París, sino el centro del ruedo, digo jungla, ibérica.