BITÁCORA DE UN NÁUFRAGO INDIGNADO



Desde una isla casi desierta, un Robinson en el océano de la globalización. Atento/conectado/indignado veo pasar el mundo nada indiferente. Una verbena, un gran guiñol, un despropósito… Mas no puedo huir del sinsentido; estoy enganchado al destino de los demasiado humanos. Estoy condenado a pensar el mundo y verterlo en palabras y lanzarlo al mar en botellas de ceros y unos.



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miércoles, 2 de octubre de 2013

EL AYUNTAMIENTO DE QUIJORNA (PP) ALBERGA ACTOS FASCISTAS


Colegio público de Qujorna (Madrid), 28 de septiembre de 2013


Mi amigo Javier, que vive en Quijorna (Madrid), me ha enviado esta carta para que la difunda desde este blog. Es la voz de un demócrata indignado contra una alcaldesa del PP que alberga, bajo paraguas institucional, guiños fascistas que van más allá del mentado mercadilllo, pues ha dedicado una plaza y una placa (colocada el 29.9.2013) a los "Caídos por Dios y por España" que intervinieron en las batallas entre españoles que tuvieron al pueblo como escenario (6 al 8 de julio de1937): https://www.youtube.com/watch?v=iP5fylmRn7c. 
No es tan extraño... En España toda la derecha está cobijada en el mismo paraguas...


Sra. Alcaldesa:
Soy un ciudadano habitante de Quijorna. Me ha parecido indignante que un Ayuntamiento formalmente democrático apadrine el último fin de semana de septiembre una muestra donde se airean los símbolos fascistas y nazis, ideologías que promovieron (junto a los totalitarismos comunistas) las mayores atrocidades y el sistemático atropello de los derechos humanos en las décadas centrales del atormentado siglo XX. Ustedes se excusan argumentando que era una muestra mercantil, pero el espacio de ambigüedad semántica, por la presencia preeminente de esta simbología totalitaria presidida por una pancarta que rezaba “¡Saludo a Franco! Arriba España”, es cuando menos muy inquietante. Ningún poder democrático debe permitir esas ambigüedades con los fangos más miserables de la Historia reciente… Pero es que, además, ustedes han cruzado la frontera de la ambigüedad erigiendo un monolito a los “Caídos por Dios y por España”, monumento promovido por un regimiento que luchó en un bando determinado; la citada unidad militar no defendía en absoluto los valores democráticos que establece la Constitución de 1978 bajo la que usted está gobernando como Primer Edil.
¿No dicen desde el PP que hay que olvidar esa terrible herida de la guerra fratricida de 1936? Pues bien, no se logra con actos sectarios como estos, citando solo a unos uniformados de un bando, proponiendo héroes a unos “defensores de Quijorna” en nombre de un fascismo que luego sufrimos con una dictadura atroz; ¿o es que los que defendían el gobierno legal y democrático de la República no eran españoles? Para ustedes parece que no y mucho menos héroes.
Como ciudadano que paga sus impuestos en Quijorna exijo una explicación sobre la financiación de este acto de exaltación militarista y fascista cuya memoria pretende perpetuarse con un monolito de exaltación fascista. Hiere mi sensibilidad de ciudadano demócrata y propongo su inmediata demolición, aunque solo sea en nombre de las numerosas asociaciones de la Memoria Histórica a las que haremos partícipes de esta tropelía. En modo alguno quiero que mis impuestos vayan a parar a estas miserables nostalgias que repugnan a cualquier demócrata; también exijo que se explique públicamente la posible financiación a ese mercadillo cuya calificación ética y su repugnancia política ya ha sido comentada ampliamente por la prensa libre.
En cualquier país de cultura democrática madura una alcaldesa como usted ya habría dimitido. ¿Se imagina a un Primer Edil de un pueblo cercano a Berlín alentando las simbologías y mercadeos nazis? A mí, como ciudadano demócrata, no me representa y le exijo la dimisión, por decencia moral y por incumplimiento de los valores de la Constitución, con la responsabilidad democrática que eso acarrea.
Atentamente
En Quijorna, a 1 de octubre de 2013 (funesto aniversario de la designación de Franco como Jefe supremo del ilegítimo bando sublevado en 1936 que quizá  los entusiastas asistentes del acto apadrinado por el Ayuntamiento de Quijorna hayan celebrado).

JAVIER HERNÁNDEZ RUIZ

  QUIJORNA (MADRID)



miércoles, 11 de septiembre de 2013

MADRID 2020 HA PUESTO EN EVIDENCIA LAS VERGÜENZAS DEL PP

Buenos Aires 7.9.2013. Madrid cae en la primera votación entre las tres candidatas a organizar los Juegos Olímpicos de 2020. La delegación española no daba crédito. No había plan B, pues la victoria se daba por segura. Tampoco TVE, confiada en prolongar los triunfales festejos hasta la madrugada, había previsto una alternativa, por lo que improvisó en la programación una obra maestra del cine casposo con sanchopanzesco título: Desde que amanece, apetece. Una muchedumbre, entusiasta al principio, regaba ahora con lágrimas la Puerta de Alcalá acordándose de las madres de los miembros del COI. La alcaldesa y Rajoy volvían en el avión presidencial con la cola de la gaviota entre las piernas y la mirada perdida en un relaxing café con leche... Botella había quebrado su futuro político y Rajoy había perdido la oportunidad de pasarnos por las narices otro triunfo internacional de su cacareada “marca España”.

El tetrafiasco olímpico ha puesto al descubierto las vergüenzas del partido en el poder. Su único plan de gobierno consiste en narcotizar a los cabreados y sufridos españoles a golpe de megaeventos deportivos y de ludomegaproyectos que nos traerán la Tierra Prometida del empleo a cascoporro con barra libre de putas, humo y tragaperras. Después de tanto tiempo y tantos desengaños, resulta que seguimos como en Bienvenido Mr. Marshall, esperando que nos caiga una limosnilla del COI o de un judío yanqui. Fiesta, pasodobles y choricillos fritos para el pueblo mientras los chorizos de siempre se lo llevan crudo. Esos son, de hecho, los principales perdedores de Madrid 2020, ese puñado de empresas ligadas al poder que ya no ejercerá su pactado vampirismo con capa de aros multicolores.



España no cambia. Nos pasó en la cresta del imperio donde no se ponía el sol que abrasaba al pueblo en la miseria, a los hidalgos famélicos y a los soldados destripados en desnortados campos de batalla. Nos pasó en 1898 cuando despertamos del último sueño imperial en medio de la oligarquía y caciquismo de la Restauración mientras se acallaban las voces honestas, como la de Joaquín Costa. Nos pasa en este largo fin de régimen bañado en esperpento y corrupción. Y siempre los mismos los perdedores; los ilustrados cercados por la superchería y el absolutismo, los liberales modernizadores del XIX fusilados en las playas, el republicanismo cívico del siglo XX masacrado por el “Muera la inteligencia”… Siempre las mismas víctimas: la ciencia, el progreso, la justicia, la igualdad, la verdadera democracia…

El batacazo bonaerense ha puesto en evidencia la falaz mitología de la derecha española: rigor, modernidad, eficiencia económica, marca España. Ni saben hablar (menos en inglés), ni argumentar con sólidas razones ni interpretar los designios de un sanedrín internacional. El fiasco olímpico ha revelado la prepotencia de los dirigentes españoles que se creen que todos son tan tontos como su pueblo, al que pueden engañar con un par de verónicas digitalizadas. Porque nuestra derecha es tan quijotesca que se empeña en hacernos creer que hay gigantes donde todos vemos molinos e insultarnos además por ese “error perceptivo”. Nuestra marrullera derecha, advocando a Goebbels, cree en el poder de las mentiras amplificadas como un interminable mantra por su gran espectro mediático. Pero en la era de Internet los españoles tienen otras fuentes y se han vuelto más críticos. Por eso casi nadie los cree, por eso cada vez es más patética su pretensión por convencernos de sus falacias en nombre de su sacrosanto derecho a ostentar el poder y saquear los recursos del Estado. Porque, más allá, de tanto atuendo mediático el Rey está desnudo y hemos visto sus vergüenzas: que basan su programa económico en los pelotazos, que su única estrategia es beneficiar a la élite económica amiga que a su vez les beneficia, que no apoyan realmente a las PYMES ni a los emprendedores ni a la clase media, que son unos incompetentes (miren al Gobierno de Rajoy), que no están preparados para una sociedad globalizada y compleja, que son nacionalistas españoles excluyentes y no entienden la complejidad identitaria ibérica, que están desmontando el Estado de bienestar para beneficiar a unos pocos, que no creen en la democracia –gobiernan con un programa distinto al que presentaron, desprecian el parlamento, mienten sistemáticamente a la ciudadanía-, que su partido es, “presuntamente”, una máquina para repartir dinero entre sus dirigentes principales…

La línea ilustrada y modernizadora siempre queda aparcada. ¿Por qué en lugar de mover espantajos efímeros nuestros responsables polìticos no nos ilusionan con el impulso de la ciencia y la tecnología punteras, en inversiones para promover las energías renovables, la educación de calidad, la creatividad y la cultura que generan valor añadido, en el bienestar de los ciudadanos, etc. Quizá porque eso no es rentable a cuatro años, quizá porque eso no da dividendos a su Cosa Nostra. Esta castastrófica sintomatología es también la de la quiebra del régimen de la Transición, sostenido por otro partido que ha participado de muchos de los mecanismos viciados del sistema. Por eso la solución es el cambio de régimen, el borrón y cuenta nueva para recuperar una genuina democracia. ¿Cómo se hace? Los ciudadanos tienen la palabra.


miércoles, 14 de agosto de 2013

EL PAÍS DE LA AMNESIA

     Álvarez Cascos y Arenas en al Audiencia Nacional


España es un país sin memoria. Ni las leyes de Memoria Histórica funcionan ni las dejan funcionar. La democracia postfranquista se cimentó sobre la amnesia del franquismo sangriento y corrupto por políticos a los que les interesaba olvidar y por otros que sacrificaron los recuerdos en aras de la recuperación de la voluntad del pueblo. Desde entonces imperó el olvido. Se olvidó que Juan Carlos I era el cachorro de Franco, se olvidó que AP era el franquismo camuflado, el PSOE desmemorió sus siglas, su tradición, su marxismo originario, el PCE su republicanismo... El régimen de la Transición es el régimen de la desmemoria.

Nuestros políticos, por tanto, han fundamentado su actuación en el olvido y su pariente, la mentira. Rara vez asumen responsabilidades políticas, encomendándose a una responsabilidad penal que se diluye en un sistema judicial controlado por ellos mismos.En esta democracia eternamente transitiva los delitos de políticos y financieros se olvidan fácilmente mientras cualquier hurto es penado con saña.También se pierde la memoria a la hora de poner en práctica los programas electorales, llegando incluso Rajoy a invertir totalmente sus dictados tergiversando los mecanismos de la democracia... 

En un país donde la corrupción se olvida sistemáticamente e incluso se refrenda en las urnas (miren a Valencia), no es de extrañar que los secretarios generales del PP no recuerden nada en sede judicial; ni que, en sede parlamentaria, el Presidente del Gobierno tenga memoria de sus tratos con un amiguito a quien enviaba animosos SMS. España es un país desmemoriado donde hasta las palabras han perdido su carga semántica. Son meros balbuceos, alaridos o fatuos fuegos fáticos. España es un silencio de ruidos. España es un exabrupto amnésico. Despreciada la vía de las responsabilidades políticas, manipulada la vía judicial, la única esperanza es que la ciudadanía esta vez no pierda la memoria y pase factura en el único canal -manipulado por D'Hont- que nos conceden para luchar contra el olvido: las urnas.

martes, 30 de julio de 2013

UTOPÍA

                             Capitanes de abril (María de Medeiros, 2000)


     La madrugada de San Fermín me asaltó un sueño extraño. Quizá azuzado por los últimos acontecimientos de Egipto, por el derrumbe de la vida púbica española, puede que abducido por las noches de canícula… No sé si a modo de terapia, me permito compartirlo con ustedes. Era en color, con banda sonora y escenas muy vívidas. En fin, una peli que cautivó mi atención por un tiempo que no sabría definir pero que se desarrollaba en el verano del 2014. Me desperté temprano –en el sueño- y puse la radio en una emisora que en vigilia había decidido vetar: RNE-1 emitía música pop española de los ochenta y no había noticias. Intenté cambiar de dial sin éxito…; de nuevo en la radio pública  el boletín de las ocho informaba que el país estaba bajo control de un directorio militar integrado por algunos coroneles y capitanes de mediana edad (eso explicaba el remix de pop ochentero). Recurrí a Internet, a las redes sociales… y me topé con el gran apagón. En TVE, única cadena activa, aparecía en esos momentos el portavoz del directorio, sin banderas ni retrato del Rey, tras un fondo de una atinada imagen de satélite de la Península Ibérica. Era un joven coronel de semblante relajado, de convincentes habilidades comunicativas. Comentó que la Operación Dignidad se había producido in extremis para poder “recuperar el impulso ético  de un país mancillado por los políticos, la corrupción e intereses espurios….”. Pidió excusas por la momentánea suspensión de algunas garantías democráticas (obvió la palabra “constitucionales”), insistiendo en que esto era transitorio y por razones estratégicas, pero que precisamente esta excepcionalidad lo que buscaba era recuperar la genuina democracia. Nunca tuve simpatías por los militares y mucho menos por sus incursiones políticas en este país, que tradicionalmente han sido para machacar al pueblo, pero esta vez me sorprendió mi empatía con lo que transmitía ese uniformado… Se despidió con una sonrisa indicando que a mediodía habría una rueda de prensa abierta a todos los medios en el Congreso de los Diputados.

          La situación en el país del sueño se había deteriorado gravemente. La economía no remontaba, la deuda y el paro disparados pendían cual espada de Damocles en contraste con otros indicadores económicos en catalepsia. Todo eran recortes, despidos y mermas en derechos de los trabajadores sin que fluyeran los capitales para reanimar el motor productivo. Pero era mucho más preocupante la situación política, con una abierta guerra en el partido del gobierno a consecuencia de las continuas revelaciones de Bárcenas (propiciadas por la conspiración Aznar-Gallardón-Pedro J). El PSOE también había estallado en banderías tras la decisión de Rubalcaba de presentarse como candidato para “salvar la estabilidad”. Por no hablar del jaque a la Monarquía con Urdangarín en la cárcel y algunos magistrados -la judicatura, como la prensa, era mayoritariamente cipaya- cercando a su esposa y presunto cómplice. Todo ello agrandaba la indignación en la ciudadanía empezando a cuajar los discursos más radicales. Surgieron grupos abiertamente fascistas, aunque predominaban cívicas propuestas regeneradoras para acabar con el Régimen de la Transición, sinónimo ya de corrupción, desigualdad y privilegios. Pero lo que nadie se esperaba era la vuelta del terrorismo, no del etarra, sino de varios grupos que enseguida fueron tachados de “antisistema”, si bien irían ganándose la empatía ciudadana por sus acciones nunca letales contra bienes de banqueros, grandes empresarios, elite política y alto clero. El más activo fue el Frente 12 de octubre, que irrumpió celebrando el día de la Hispanidad con la voladura del chalé del Presidente de un banco. Aunque no hubo víctimas, la acción fue un shock para la clase política y financiera. Por vez primera ellos sentían “el miedo que habían socializado entre los ciudadanos con sus injustas medidas”, según rezaba el breve comunicado de los “terroristas” que pretendían luchar contra este “Estado cleptómano de cohecho”.

        Se celebró por fin la esperada rueda de prensa con el citado portavoz rodeado de un grupo de uniformados que no superaban el rango de coroneles. Tranquilos y sonrientes, anunciaron que el país recuperaría progresivamente la normalidad, que el Rey “estaba informado”, que Gobierno y Parlamento quedaban suspendidos para propiciar un proceso constituyente que garantizase reglas de juego auténticamente democráticas. Para ello se celebrarían unas elecciones en tres meses bajo un sistema proporcional justo, listas abiertas y el concurso de todas las agrupaciones políticas que cortapisas; solo se vetaría a los candidatos implicados en casos de corrupción (incluyendo el Presidente Rajoy y buena parte de la clase política). Durante dos largas horas los militares respondieron con soltura a todas las preguntas de los periodistas sin restricciones ni evasivas, poniendo sobre el tapete un programa reformista que venían defendiendo las plataformas ciudadanas avanzadas. Los “coroneles bonitos”, como se les empezó a llamar, justificaban su recurso a la fuerza para neutralizar las “maniobras de los poderes oligárquicos”. No se equivocaban, las andanadas llegaron desde la Comisión Europea, el FMI, el Banco Central Europeo… Angela Merkel salió a la palestra para “exigir” la vuelta a la normalidad democrática sumándosele otros corifeos europeos mientras Estados Unidos callaba… Se sucedieron presiones muy fuertes desde instancias económicas y del “viejo régimen”, pero paralelamente grupos de ciudadanos activos neutralizaban esa ofensiva en el ciberespacio o presencialmente, blindando lugares estratégicos para la “causa del pueblo” coordinados con los “golpistas”, quienes nunca imaginaron un escenario tan propicio. Las presiones internacionales se reavivaron tras la noticia de que en Lisboa se había perpetrado otro golpe de mano de “los nuevos capitanes de abril” en sintonía con los hermanos ibéricos. Igualmente en Atenas estalló la rebelión, esta vez sin militares, y la plaza Sintagma se desbordó exigiendo el final de la dictadura de la troika. En ese momento me desperté con una extraña sensación. Pensé que todo era un despropósito, que el Ejército no era del 15-M, que los ciudadanos se resignaban impotentes, que la impostura democrática y la corrupción seguían allí supervisadas por las oligarquías financieras… Eran las ocho, encendí el televisor y me topé con el primer encierro de los sanfermines. Todo seguía igual. O no.


         Jaime Miñana.  Filósofo  (@jaimeminana)
           

domingo, 16 de junio de 2013

SIMULACRO Y MENTIRA; MIREN ALREDEDOR


Los pensadores posmodernos nos despertaron del sueño de los grandes relatos. El marxismo, el liberalismo, el psicoanálisis, el cristianismo no eran ya ideologías capaces de explicar la complejidad del mundo, sino meros relatos. Foucault advirtió que detrás de esos relatos estaba el Poder y Baudrillard puso al descubierto sus coartadas de simulacro. Esto no es teoría, miren alrededor y comprobarán hasta qué punto el simulacro nos afecta en la vida cotidiana… El capitalismo está fundamentado en el engaño sistemático de “medias verdades” u deliberadas ocultaciones: es la inevitable estrategia para vender a toda costa. Pero, al menos, en el capitalismo clásico la mentira tenía reglas; actualmente la voracidad de los poderes financieros ha quebrado casi todas las costuras del pacto de confianza y buen hacer. Al mismo tiempo como el nivel de información de los ciudadanos se ha incrementado, merced a la educación generalizada, a Internet y a las redes sociales, al establishment político-financiero no le queda otra que agudizar y refinar sus pantallas y espejismos.

En España esta estrategia mendaz, orquestada por el gobierno de la derecha, llega a cotas esperpénticas. Quizá porque Rajoy y los suyos piensan que viven en ese país valleinclanesco de incultos ganapanes a los que se les puede manipular tomando la radiotelevisión estatal. Así pues, las órdenes provenientes de la santa alianza germana (banqueros y gobierno de Merkel), amplificadas por los organismos títeres de la Unión europea, tienen una traducción ibérica tan absurda e inconsistente que a menudo ponen a los endebles actores de Moncloa y Génova al borde del ridículo. Cualquier ciudadano mínimamente crítico e informado puede desenmascarar esas burdas maniobras de enmascaramiento y sus frecuentes eufemismos... Eso explica la desafección de la gente –incluso entre sus votantes- que también afecta al principal partido opositor, al que hace tiempo que los electores de izquierda le están dando la espalda por impostor. 

Abundemos en esa operación de desenmascaramiento desgranando este rosario de cuentecitos de nuestros líderes... Se presenta el gobierno de Rajoy como legítimo. Nada que objetar en su acceso al poder refrendado por el voto ciudadano, pero al cambiar su programa en 180º sin previa consulta está ya deslegitimado por pervertir los fundamentos de la democracia. El partido que lo apoya se presenta como popular, debiera nominarse populista; se dice al servicio de las clases medias, cuando en realidad gobierna beneficiando a una oligarquía financiera de la que reciben prebendas (el caso Gürtel/Bárcenas lo está demostrando). Se presentan como reformistas y lo único que pretenden es remendar un sistema agonizante para mantener sus privilegios y los de sus aliados económicos. Las supuestas reformas en sanidad y educación están poniendo de relieve quiénes son los verdaderos aprovechados de la almoneda más allá de las cínicas excusas “técnicas”. El Gobierno PP reforma para asegurar el futuro de los suyos y para acaparar más poder y controlar mejor. Retoca el estatuto de RTVE para manipularla a placer, manipula el Tribunal Constitucional justo cuando muchas de polémicas leyes van a llegar a ese órgano; y algo parecido ocurre con una Justicia encarecida, amordazada, donde los potentados pueden evitar la cárcel con fianzas y pirotecnia legal. En las “reformas estructurales” les basta a los Rajoy’s boys con seguir las órdenes de la troika, claramente alineadas con la megaestrategia globalizada del neoliberalismo: basta de que las clases medias y trabajadoras tengan tantos beneficios públicos, ya no es necesario porque no hay amenaza comunista en un mundo donde impera la ley del mercado y de la desigualdad. Por eso el gobierno ha reflotado a la banca con dinero público, por ello la apoya en su injusta política hipotecaria y no la obliga a hacer fluir créditos a las empresas -los ICO están quedando inutilizados-, ni siquiera a las entidades nacionalizadas (¡!). Así pues, el apoyo a emprendedores o a PYMES es otro mantra hueco de un partido que no tiene nada de liberal y mucho de señorial (al servicio de las oligarquías citadas) y conservador (del orden injusto que favorece a los de siempre). Tras el fiasco de la amnistía fiscal, donde ha mostrado su verdadera faz, el ejecutivo amaga con una reforma que, ténganlo por seguro, no equilibrará uno de los sistemas fiscales más desiguales de Europa, en el que la recaudación, baja en porcentaje, se sustenta en los pechadores con nómina y en las PYMES (las grandes tienen vías de escape “legales”). El PPreformismo saca pecho con la ley de transparencia que queda ya deslegitimada desde el momento en que las instancias fiscalizadoras las nombra el propio ejecutivo. Y el Tribunal de Cuentas ni tocarlo –seguirá empleando 5 años en auditar contabilidades cuyos potenciales delitos expiran a los 4-, tampoco tocarán el senado o los privilegios de diputaciones y demás mamandurrias, ni el oligopolio de operadores petroleros, eléctricas o industria militar. Allí no llega el reformismo. En lo que no miente el PP es en proclamarse heredero de la Transición y de la Constitución (Aznar es su cancerbero), que han deparado un régimen oligárquico, de democracia restringida y secuestrada, ahora superado por las demandas de los ciudadanos, al igual que la propia Monarquía. Entre tanto un plañidero PSOE se hunde tras haber realizado una política “socialdemócrata” no muy diferente en lo sustancial a lo aquí criticado (parece que la ciudadanía tampoco cree en sus lágrimas de cocodrilo ni creo que cuaje su interesada manita a Rajoy para salvar las ruinas). En este río revuelto Aznar se erige en Cid salvador y UPyD proclama el fin del bipartidismo trinchante y la renovación magenta liderada por una política que lleva en el sistema 30 años: ¿no querrá solo lavarle la cara para apuntalarlo y seguir allí? 

El simulacro se acrecienta a través de unos media paniguados, casi todos en manos de la derecha social y con un reducto “progre” que no cuestiona el sistema y mantiene la lógica señorial en su seno (en PRISA son abismales las diferencias salariales entre sus estrellas y staff financiero con los diezmados trabajadores). Menos mal que Wyoming y Jodi Évole siguen siendo rentables… 



                                                 Jaime Miñana, filósofo   
                                                            http://ruinasdelnaufragio.blogspot.com/     @jaimeminana


                                              



domingo, 2 de junio de 2013

LA DIGNIDAD ESTÁ EN EL MARGEN, TAMBIÉN EL FUTURO

Hemos llegado a tal grado de indignidad pública que los ciudadanos dignos están en el margen del sistema. Los políticos que no han querido pringarse de la gran pomada, los profesores universitarios que se han resistido a la endogamia reinante (los menos), los jueces y periodistas independientes, los empresarios realmente emprendedores, los que pudieron llevárselo crudo y han optado por la decencia.... Muy pocos, escasísimos, auténticos héroes de una ciudadanía proba donde edificar un genuino futuro democrático. España es un estercolero; y de la misma manera que una sociedad cobarde aguantó la losa del franquismo durante cuarenta años ahora hemos convivido con esta estafa transitiva hasta que el chiringuito está amenazando ruina y empiezan a huir las ratas. 

Por eso, como en aquella oscura época, son las gentes del margen las que apuntan al futuro, los que tienen la  necesaria credibilidad moral. Por eso este cataclismo no se resuelve con parches y cataplasmas, sino con borrón y cuenta nueva. Necesitamos que los del margen pasen a ser epicentro para recargarlo de decencia democrática y ética.

                            Diogenes buscaba a hombres auténticos....

sábado, 25 de mayo de 2013

REFORMAR EL SISTEMA PARA APUNTALARLO (UPyD)




Rosa Díez proclama en una entrevista en El País  el fin del bipartidismo y erige a su partido en una alternativa regeneradora. UPyD se entiende en el marco de las maniobras del Régimen de la Transición para evitar su debacle. No cuestiona la monarquía parlamentaria, no condena el franquismo y pretende iniciar una serie de reformas que apuntalen el sistema dentro del predio constitucional. UPyD tiene una cara razonable, la que presenta su lideresa en la citada entrevista y otra más visceral que exhiben de vez en cuando para sintonizar con los centralistas, cabreados con los grandes partidos y demás. Pero Rosa es uno de ellos, una profesional de la política que lleva en ella más de treinta años. Ahora ha lanzado el magenta, que está entre el rojo PSOE y el azul PP, pero en el fondo comparte la misma gama cromática ya desahuciada. Y es que UPyD propone un lavado de cara y a seguir como siempre. Y esta crisis ha demostrado una cosa, que el sistema está podrido y hay que empezar a construir otro autenticamente democrático desde los cimientos. En esa tarea sobran los oportunistas.